Ussel (Francia), 12 jul (EFE).- La novena etapa del Tour de Francia discurrió por la Corrèze, cerca del domicilio de la familia de Raymond Poulidor, abuelo de Mathieu van der Poel, que acabó logrando en Ussel su tercera victoria en el Tour de Francia.
"Cada vez que estoy en el Tour es especial para mi, su recuerdo está presente. No hace falta estar cerca de su casa para que me acuerde", aseguró el neerlandés del Alpecin, que levantó los brazos tras una larga escapada en al que fue el más fuerte.
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La figura de Van der Peol va siempre ligada en la ronda gala a la del mítico ciclista que durante años peleó por ganar la prueba, pero cuyo nombre ha quedado asociado al del eterno segundón.
Su nieto, un ganador nato, se ha convertido en un homenaje permanente y cada uno de sus movimientos se lee como un guiño al abuelo. No podía ser menos en las carreteras de Corrèze, donde Poulidor entrenó y cuyo rostro aparece siempre en los polideportivos de una región que le considera propio.
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Poulidor nació en el vecino departamento de la Creuse y vivió casi toda su vida en Saint-Léonard-de-Noblat, a un centenar de kilómetros de Ussel, donde su nieto consiguió su tercera victoria en el Tour.
"Para mi nunca es fácil ganar aquí. Cuando me meto en una escapada todo el mundo me está mirando y eso me causa obligaciones suplementarias. Solo he ganado tres veces en el Tour, es una carrera siempre extraordinaria para mi", aseguró.
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Su primer triunfo tuvo lugar en la segunda etapa del Tour de 2021, en el Muro de Bretaña y entonces vino acompañada del maillot amarillo que su abuelo, ocho veces en el podio de París entre 1962 y 1976, nunca fue capaz de enfundarse.
Aquel éxito sacó las lágrimas del ciclista que entonces tenía 25 años y que hacía dos había visto apagarse la figura de uno de los corredores más populares de Francia, elevado a la categoría de mito por su obstinación persiguiendo la victoria que le fue negada por la eclosión de mitos como Jacques Anquetil y Eddy Merckx.
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"Es una pena que mi abuelo no esté aquí para disfrutar a mi lado de este momento. Me habría encantado tener una foto junto a él vestido de amarillo", dijo entonces el neerlandés.
El segundo triunfo de Van der Poel en el Tour llegó el año pasado en Boulogne-sur-Mer, también en la segunda etapa y también acompañado del jersey de líder.
Entre tanto, el potente ciclista neerlandés se ha labrado un enorme palmarés, tanto en la bicicleta de montaña como en ruta, donde ha destacado sobre todo en las clásicas, donde en los últimos años mantiene un duro pulso con el esloveno Tadej Pogacar.
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Van der Poel no responde al arquetipo de segundón que tan bien simbolizó su abuelo, pero su popularidad no queda lejos de la que consiguiera Poulidor.
En las carreteras de Corrèze su nombre fue aclamado y mucho tuvo que ver la leyenda que había dibujado su antecesor.
Nada es fácil para un ciclista como él, que siempre lleva colgado el cartel de favorito antes de cada etapa, sobre todo si es escarpada y apta par aun corredor de su potencia.
"El pelotón nos ha metido mucha presión. No he entendido la táctica del UAE de darnos poco margen, pero al final me ha ayudado, ya que los demás han tenido que trabajar también para que no cayera la escapada y he salido beneficiado de eso", analizó.
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El neerlandés aseguró que no empezó bien el Tour, pero que en esta etapa se encontraba con toda su dinamita lista para el asalto. No será su último objetivo. El nieto de Poulidor promete nuevas aventuras aunque ya no sea en las tierras de su abuelo.
Luis Miguel Pascual