Roberto Martínez y el tercer 'guiño del destino' frente a España

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Dallas (EE.UU.), 4 jul (EFE).- Poco antes de debutar como seleccionador con Bélgica, después de nueve años como entrenador en el Reino Unido, Roberto Martínez calificó como un 'guiño del destino' que su primer rival fuera España. Dos años después, el técnico ilerdense, volvió a enfrentarse a La Roja, esta vez como seleccionador de Portugal, en la final de la Liga de Naciones. En ambos casos, el cruce frente a su país de origen supuso un antes y un después en su carrera. El lunes, en Dallas, afronta el tercer reto.

Los duelos contra España siempre han supuesto un punto de inflexión para el técnico, que partió de su país hace 33 años, para forjarse una carrera, primero como jugador y luego como entrenador y ahora afronta el tramo decisivo de la Copa del Mundo, con otro partido ante el conjunto de Luis de la Fuente que puede marcar su destino. "Comienza un segundo Mundial", explicó de manera elocuente tras la agónica victoria en octavos frente a Croacia (2-1).

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Cuando Roberto Martínez firmó su primer contrato como seleccionador, la federación belga ya había acordado disputar un partido amistoso contra España, el 1 de septiembre de 2016. Los Diablos Rojos buscaban 'un nuevo impulso' según destacó el comunicado de la federación, tras sufrir un descalabro en la Eurocopa, eliminados en cuartos por Gales, criticados por su juego y con el técnico, Marc Wilmots, deacreditado por la afición.

Martínez calificó como un 'guiño del destino' enfrentarse a la selección de su país, en la que también debutaba Julen Lopetegui.

No fue un buen comienzo, España fue muy superior, se impuso con dos goles de David Silva y Roberto Martínez abandonó el estadio Rey Balduino abucheado. Pero también sacó conclusiones. Comprendió la frustración de la afición por no ver ganar a su mejor generación de jugadores, la presión que existía sobre el equipo por las altas expectativas creadas y cómo darle la vuelta a la situación.

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Buscó convertir en un club a una selección dividida incluso por barreras lingüísticas (francés, flamenco) y cambió el sistema para dar mayor vuelo a sus mejores jugadores. Pasó a jugar con tres centrales, con dos carrileros de largo recorrido (Meunier y Carrasco) y liberó a Hazard y de Bruyne.

Bélgica tuvo mayor rigor táctico, encontró un esquema que se adaptaba a sus características y llegaron los resultados. Los Diablos Rojos encabezaron durante 3 años el ránking FIFA y terminaron terceros el Mundial de Rusia. Roberto Martínez siempre ha considerado que 'el baño de realidad' que recibió en su debut ante España fue el origen de los éxitos con la selección belga.

Cinco años después, el entrenador español asumió la dirección de la selección portuguesa en circunstancias parecidas, tras un proceso agotado que acabó con la salida después del Mundial de Fernando Santos, el técnico que le había dado a Portugal su primer título; la Eurocopa de 2016.

Aquel era un equipo zarandeado por la eliminación en cuartos de final de Qatar 2022 ante Marruecos, con un debate abierto sobre el papel de Cristiano Ronaldo, a quien Santos había sentado en el banquillo en octavos y cuartos de final.

"El punto de inicio es la lista de 26 jugadores del Mundial y Cristiano es uno de ellos", zanjó Roberto Martínez en su presentación, el 9 de enero de 2023. Una polémica que le ha acompañado hasta hoy, criticado por sobreproteger al capitán portugués.

Pese a estar respaldado por los resultados, el técnico español -el tercer extranjero en la historia del país tras Otto Gloria y Luiz Felipe Scolari- sufrió duras críticas por el juego del equipo, que aumentaron tras la eliminación en la tanda de penaltis frente a Francia, en los cuartos de final de la Eurocopa 2024.

Se le tachó de no saber gestionar una plantilla llena de talento, de no afrontar con valentía las rondas eliminatorias...hasta que llegó la final de la Liga de las Naciones frente a España, la campeona de Europa elogiada por su juego.

El 8 de junio de 2025, en el Allianz Arena, resurgió la pizarra de Roberto Martínez, con una sustitución, cuando su equipo iba perdiendo, que cambió la dinámica del encuentro. La entrada al campo de Nelson Semedo por Joao Neves sirvió para anular a Nico Williams, que estaba desangrando al conjunto luso. Portugal y España empataron a dos goles, los portugueses se impusieron en la tanda de penaltis y el técnico español asentó su posición.

Ahora, de nuevo España, y otra vez bajo el foco, porque la trayectoria de la selección portuguesa en el Mundial no ha convencido. Sigue abierto el debate del exceso de minutos que concede a Cristiano Ronaldo, la baja forma de Vitinha y el protagonismo residual de Bernardo Silva, el flamante fichaje del Real Madrid.

Llega, de nuevo, avalado por los números, tras lograr la trigésima victoria en 44 partidos con Portugal -el seleccionador con mayor porcentaje de victorias de la historia del conjunto luso, 68%- y tras superar a Vicente del Bosque como el entrenador español con mayor número de triunfos en Mundiales (9 en 14 partidos).

Pero todo eso no servirá si el lunes, en el AT&T de Arlington, Portugal no supera a La Roja. Ante la selección de Luis de la Fuente, Roberto Martínez vuelve a estar en un cruce de caminos y el resultado puede condicionarlo todo.

Óscar González