Caracas, 4 jul (EFE).- Hernán Gil, el vigilante que fue rescatado tras ocho días sepultado bajo los escombros por el doble terremoto en Venezuela, hizo este sábado un llamamiento a los rescatistas a que continúen la búsqueda de personas que, como él, están "aferradas a la vida", aun cuando han pasado diez días de los devastadores sismos.
"A los rescatistas que están en esa gran labor que están haciendo, que no desmayen, (...) que sigan buscando, porque sé que hay personas que, de verdad, a esta hora, pueden estar necesitando su ayuda", dijo en una entrevista con el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
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Gil, hospitalizado en Caracas, fue rescatado la mañana del jueves en una operación de salvamento que duró casi 72 horas y tras permanecer ocho días bajo los escombros de un edificio desplomado en el estado costero de La Guaira (norte), el más devastado por los sismos del 24 de junio.
El superviviente, de 43 años y cuyo rescate fue seguido con gran atención por medios de todo el mundo, también pidió a los familiares de personas sepultadas que "mantengan las esperanzas".
En la entrevista, dijo que se apoyó en su fe en Dios durante el tiempo que estuvo bajo las ruinas del edificio donde trabajaba como vigilante desde hace un año y medio, y que también pensaba en su familia.
Los médicos le realizaron el jueves una tomografía que mostró una luxación de clavícula izquierda, pequeñas bandas de atelectasia, hematoma subgaleal parietal izquierdo y leve sinusitis inflamatoria etmoidal y frontal, según el personal del hospital.
Igualmente, dijeron que se encontraba completamente sano.
Gil había quedado atrapado en la garita de vigilancia del edificio ubicado en la localidad de Catia La Mar, La Guaira.
El rescate comenzó a las 10:00 hora local (14:00 GMT) del lunes y desde entonces un grupo de 100 rescatistas, entre ellos chilenos, estadounidenses, portugueses, costarricenses y salvadoreños, estuvo en constante comunicación con él, hidratándolo y pasándole medicación.
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron al menos 2.954 muertos y 16.592 heridos, así como 16.309 personas sin vivienda, según el balance oficial publicado este sábado.
Algunos grupos de rescatistas internacionales, que ascendían el jueves a 3.000, según cifras de la ONU, ya se han ido del país a medida que disminuye la probabilidad de encontrar personas con vida. EFE
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