La Haya, 2 jul (EFE).- El Gobierno neerlandés pidió este jueves disculpas por el papel del Estado en las separaciones forzadas de madres e hijos y las adopciones nacionales que tuvieron lugar desde los años cincuenta, al reconocer que miles de mujeres, en su mayoría solteras y en situación de vulnerabilidad, fueron obligadas a entregar a sus bebés y las autoridades no las protegieron.
El Ejecutivo admitió que en aquella época (de los años cincuenta hasta al menos finales de los ochenta) "no se prestó suficiente atención a la situación de las madres, las personas adoptadas y los padres afectados", y reconoció que el Estado tuvo responsabilidad en lo ocurrido, por lo que las disculpas, señaló, pretenden ser un reconocimiento del sufrimiento causado.
PUBLICIDAD
Las separaciones afectaron principalmente a mujeres que entre 1956 y 1984 dieron a luz fuera del matrimonio y fueron presionadas por sus familias, la Iglesia o instituciones como el Consejo de Protección de la Infancia para entregar a sus recién nacidos en adopción, y se calcula que más de 13.000 mujeres y unos 15.300 niños se vieron afectados.
Las disculpas fueron presentadas en nombre del Ejecutivo por la secretaria de Estado de Justicia y Seguridad, Claudia van Bruggen, durante un acto con víctimas celebrado en La Haya.
"Las separaciones forzadas y las adopciones nacionales causaron un sufrimiento innecesario a las madres, a las personas adoptadas y también a los padres. Un sufrimiento que no puede deshacerse", afirmó Van Bruggen, quien subrayó que muchas mujeres tuvieron que entregar a sus hijos "bajo presión o coacción".
PUBLICIDAD
"Quiero decirles: no fue culpa vuestra. El Estado también tuvo un papel en ello", agregó.
El Gobierno reaccionó así a las conclusiones del informe 'Daño por vergüenza', que documenta cómo numerosas mujeres jóvenes no casadas fueron presionadas o coaccionadas para renunciar a sus hijos, mientras que muchos de esos niños crecieron sin conocer a sus padres biológicos o solo pudieron reencontrarse con ellos décadas después.
PUBLICIDAD
Durante el acto, Van Bruggen afirmó que muchas de aquellas mujeres fueron consideradas desde el principio incapaces de ejercer la maternidad y recordó que, en numerosos casos, los bebés eran separados de ellas inmediatamente después del parto.
También reconoció que el Estado no intervino y dejó las decisiones en manos de las organizaciones responsables de estos procesos.
Una comisión independiente que investigó este sistema concluyó el año pasado que muchas de las madres y de las personas adoptadas sufrieron "daños de por vida" y que los documentos en los que las mujeres renunciaban a sus hijos carecían de base legal.
PUBLICIDAD
Tras la publicación de ese informe, las organizaciones de víctimas criticaron que no se recomendara expresamente una disculpa oficial del Estado, una petición que finalmente el Gobierno ha decidido asumir.
El Ejecutivo aseguró que las disculpas son solo el comienzo de un proceso de reconocimiento y reparación y que, en las próximas semanas, elaborará nuevas medidas junto con las víctimas y las organizaciones que las representan. EFE