La venezolana que duerme afuera de su casa destruida a la espera de que rescaten a su hijo

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Caraballeda (Venezuela), 30 jun (EFE).- Aurora Rodríguez lleva durmiendo varios días afuera de su casa destruida en La Guaira, el estado más devastado por los terremotos en Venezuela, a la espera de que rescaten a su hijo vivo o muerto, cuando en el país miles de personas trabajan contrarreloj para hallar a más sobrevivientes a casi una semana del desastre.

La venezolana cuenta a EFE que su hijo, de 25 años, quedó atrapado en la casa con sus mascotas en el momento del doble terremoto del pasado miércoles, pero ella logró eludir el desastre porque estaba en su lugar de trabajo.

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"Mi hijo estaba acompañado de 12 gatitos y cinco perritos. Ese día (del terremoto) sacamos ilesa a una perrita que siempre estaba con él. Logré sacar cinco gaticos míos que salieron completamente ilesos; una la saqué muerta", detalla Rodríguez.

La mujer, de 52 años, indica que ella misma ha tratado de remover los escombros para tratar de rescatar a su hijo, pero reconoce que ya hizo lo que pudo y pide que trasladen al lugar maquinaria para sacar lo más pesado.

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"Yo no soy la única, hay muchos dolientes, muchas familias con sus familiares enterrados. Pero yo quiero llevarme a mi hijo", subraya.

A casi una semana de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, los rescatistas marcan los edificios caídos con pintadas en las paredes para indicar el número de muertos, con nombre y apellido, y dónde vivían: piso y número de apartamento.

Además, detallan el número de cuerpos por recuperar y hasta señalan con una flecha el lugar de los cadáveres. Al menos 1.943 personas han muerto y 10.571 resultado heridas, informó este martes el Gobierno.

En la zona de desastre hay 3.660 rescatistas extranjeros, 148 perros, 49 vehículos de apoyo y 26.121 efectivos venezolanos, según información oficial.

Rodríguez cree que si sus animales han sobrevivido, su hijo también podría estar vivo. Desde el pasado miércoles, salvo el domingo y lunes, durmió en colchonetas afuera de su casa destruida. Voluntarios le han llevado agua y comida, y con eso ha subsistido.

Varias veces ha llamado a su hijo para hallar signos de vida. Ya no le importan sus pertenencias, solo quiere a su hijo "tal y como esté". EFE

(foto)(vídeo)