Jerusalén 18 jun (EFE).- Mañana viernes termina el plazo final de 30 días que el Tribunal Supremo de Israel dio a las organizaciones humanitarias para que presenten la documentación requerida al gobierno, incluida la lista de sus empleados palestinos, si quieren seguir operando en Gaza y Cisjordania ocupadas.
Más de una treintena de ONG, entre ellas Médicos Sin Fronteras, el Consejo Noruego para los Refugiados, Oxfam o Acción contra el Hambre, no han accedido a entregar esta información confidencial por motivos de seguridad -ya que Israel es una de las partes beligerantes en Gaza y continúa matando a personal médico-, y por ello, no han podido renovar su registro.
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"Nos falta ver exactamente cuáles serán las consecuencias del desregistro a partir de la semana que viene", dice a EFE Joan Tubau, coordinador general de MSF para Palestina. "Hasta qué punto llegará el nivel coercitivo o punitivo" de Israel, añade.
Las incógnitas giran en torno a si Israel, por ejemplo, les privará de acceso a sus cuentas bancarias en Palestina o dejará que el personal palestino que vive y trabaja en Cisjordania ocupada siga haciéndolo.
Por ahora, las ONG no registradas ya no pueden solicitar a Israel acceso a Gaza de suministros y material médico a través del habitual mecanismo de la ONU, operado por UNOPS, que verifica, rastrea y monitorea los envíos de ayuda.
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Este proceso ya era un proceso lento y arbitrario, como denunciaron muchas ONG desde el 7 de octubre de 2023, según el cual mercancías podían demorar meses para ser aprobadas, o eran rechazadas por Israel por su potencial "doble uso" (civil y militar) en la Franja.
En la práctica, esto significa que esta treintena de ONG no van a poder reponer existencias, medicamentos ni introducir máquinas desalinizadores para la producción de agua potable o máquinas de diálisis para sus hospitales. Ni tampoco piezas de recambio, gasolina o aceite de motor para los generadores de los que depende la electricidad en casi toda la Franja.
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"Es difícil hablar de crisis más agudas que otras. Pero a la falta de higiene básica, de recogida de basuras, de la continuación de la violencia -o sea, no paran los bombardeos-, a todas estas capas de sufrimiento, seguramente, la (escasez de) agua será la crisis del verano", vaticina Tubau.
En el 'Área C' de Cisjordania, que ocupa alrededor del 60 % del territorio y donde Israel mantiene control administrativo y militar, MSF se ha visto obligado a mover sus clínicas portátiles a las intersecciones de las áreas A y B, donde sí esperan poder seguir operando.
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Esto afecta a regiones rurales pastoriles palestinas como la de Masafer Yatta, en las colinas del sur de Hebrón retratadas en la oscarizada 'No Other Land', que dependían de clínicas como estas en medio de la violencia colona y las demoliciones de viviendas que perpetran las autoridades israelíes.
"Ahora no podemos llegar con nuestras clínicas móviles y nos vemos obligados a buscar estrategias imaginativas (...) desplazándonos a los límites entre las áreas esperando que la gente pueda venir", explica Tubau. EFE
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