El debut mundialista de Irán expone las desventajas por las severas sanciones de EE.UU.

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Mikaela Viqueira

Los Ángeles (EE.UU.), 16 jun (EFE).- La visita 'express' de Irán a EE.UU. para debutar en el Mundial expuso las enormes desventajas con las que el equipo persa parte frente al resto de selecciones de la competición debido a las severas sanciones impuestas por Washington ante las tensiones geopolíticas con Teherán.

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El paso de la selección de Irán por el estado de California, en su debut ante Nueva Zelanda, que terminó con un empate 2-2, estuvo marcado por la diplomacia de alta tensión desde el momento en el que pusieron un pie en suelo estadounidense, ya que su llegada estuvo marcada por un fuerte despliegue de seguridad.

A ello se sumó un estricto protocolo de control migratorio que retrasó los planes originales de la delegación. Un viaje desde el aeropuerto de Tijuana a Los Ángeles - que habitualmente se resuelve en un trayecto de media hora - se convirtió en una travesía de unas cinco horas, según informaron fuentes cercanas al equipo.

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Pese a estas restricciones logísticas, el gobierno estadounidense buscó encauzar la situación ofreciendo la entrada anticipada al equipo iraní de fútbol a Estados Unidos como un "gesto de buena voluntad", según declaró el coordinador del Mundial para el presidente Trump, Andrew Giuliani.

Este permiso se concedió horas antes de que Teherán y Washington alcanzaran un acuerdo paz para extender su alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormúz.

De acuerdo con las restricciones de visado implementadas por el presidente estadounidense Donald Trump, el conjunto iraní tiene permiso para ingresar al país a disputar sus encuentro y abandonarlo inmediatamente después.

Pero como medida extraordinaria, se les concedió un salvoconducto para pernoctar una noche en Los Ángeles antes de su debut mundialista. Según el entrenador de Irán, Amir Ghalenoei, este permiso excepcional se extendía originalmente hasta este martes.

Sin embargo, tras disputar el duelo contra Nueva Zelanda, las autoridades estadounidenses notificaron formalmente a la delegación que debían abandonar el país de manera inmediata.

Este tesitura coloca a la selección en una clara situación de desventaja, puesto que ninguna otra selección dispone su concentración en el país vecino ni trabas burocráticas para entrar a Estados Unidos.

Tras el pitido final en el estadio de Los Ángeles, un Ghalenoei visiblemente frustrado compareció ante los medios para denunciar la desigualdad de condiciones en la que compiten.

"Después del partido de hoy, nos dijeron que teníamos que irnos inmediatamente. Es muy importante para nosotros tener tiempo para recuperarnos, pero nos piden que subamos a un avión y volvamos a nuestro campamento en Tijuana, y eso nos preocupa mucho", criticó el entrenador en una rueda de prensa postpartido.

Antes de dar a conocer la noticia, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, había bajado al vestuario del conjunto iraní para felicitarlos por su buen desempeño, un gesto calificado de falsa modestia.

Ya ahí aprovechó el entrenador para quejarse de las discriminación que están sufriendo.

"No sabemos porqué nos hacen volver y es muy raro porque otros están tomando nuestras decisiones (...) somos la selección más oprimida de toda la Copa del Mundo", lamentó.

Dentro de EE.UU., los futbolistas y cuerpo técnico enfrentan más trabas. El embargo financiero impuesto por Trump impiden que puedan hacer uso de tarjetas de crédito internacionales, complicando el costo de servicios básicos, como las comidas o la atención médica, durante las poco más de 24 horas que viajan a territorio enemigo. EFE