Un estudio define dos perfiles del trastorno por atracón para personalizar el tratamiento

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Barcelona, 15 jun (EFE).- Los pacientes con trastorno por atracón -el trastorno de la conducta alimentaria (TCA) más frecuente, ya que afecta al 1,3 % de la población, pero aún muy infradiagnosticado- no responden igual a las terapias, pues existen dos perfiles clínicos con edades de inicio y nivel global de funcionamiento distintos.

Es la principal conclusión de una investigación internacional liderada por la Unidad de TCA del Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), en España, publicada en la revista European Eating Disorders Review.

El atracón se caracteriza por episodios recurrentes de ingesta de una cantidad excesiva de alimentos en un periodo muy corto de tiempo, además de una sensación de pérdida de control.

"Es un trastorno complejo, con factores biológicos, psicológicos y sociales que alteran el comportamiento alimentario", apunta el director de la unidad, el doctor Fernando Fernández-Aranda.

Basado en una muestra de 196 personas, el análisis revela que no todas las personas con este TCA presentan la misma evolución clínica ni responden de la misma manera a los tratamientos.

Concretamente, describe dos perfiles: uno de edad de inicio más tardía y un mejor nivel global de funcionamiento, y otro con una mayor afectación clínica, caracterizado por una psicopatología alimentaria más intensa, una mayor desregulación emocional y una presencia más elevada de síntomas relacionados con la adicción a los alimentos.

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El estudio advierte de que las personas con este segundo perfil tienen una probabilidad más elevada de abandonar el tratamiento o de no alcanzar la remisión de los síntomas.

"Nuestros datos indican que no todas las personas con trastorno por atracón necesitan el mismo tipo de intervención ni la misma intensidad terapéutica", señala Fernández-Aranda.

Aunque este trastorno convive también con frecuencia con la obesidad, los expertos recuerdan que requiere un abordaje específico centrado en los aspectos emocionales y cognitivos, y no únicamente en la báscula.

"El primer objetivo del tratamiento debe ser reducir o eliminar los episodios de atracón. Solo después puede valorarse una intervención sobre el peso", precisa Fernández-Aranda, quien advierte de que si solo se centran en el peso "es muy difícil conseguir resultados estables". EFE

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