Los bachilleres ucranianos deciden su futuro universitario bajo los bombardeos rusos

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Rostyslav Averchuk

Leópolis (Ucrania), 14 jun (EFE).- En medio de los bombardeos rusos y las alarmas antiaéreas, más de 250.000 bachilleres ucranianos se enfrentan a un estrés extremo y a la incertidumbre mientras se presentan a los exámenes más importantes de sus vidas hasta el momento, pruebas que determinarán sus posibilidades de ingresar en la universidad de su elección.

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Siete horas después del inicio de la Prueba Nacional Multidisciplinar (NMT) en Odesa, Veronika Neporada llegó al centro de examen de su hija con pizzas para Yana, de 17 años, y sus compañeros de clase.

El examen, que abarcaba cuatro asignaturas -matemáticas, inglés, lengua ucraniana e historia- y tenía una duración prevista de cuatro horas, acabó durando 13.

En múltiples ocasiones a lo largo del día, cuando los drones rusos se acercaban desde el mar y las defensas aéreas abrían fuego, los estudiantes tuvieron que abandonar sus exámenes en las aulas de informática y bajar a los refugios antiaéreos.

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Para Yana, abandonar por completo el examen y optar por volver a presentarse un mes más tarde estaba fuera de cuestión, al igual que para la mayoría de los estudiantes, ansiosos por dejar atrás el estrés de la preparación y empezar a solicitar plaza en las universidades.

Yana había estudiado intensamente durante todo el año para optimizar sus resultados, con el objetivo de estudiar Derecho Internacional en un programa muy competitivo en la capital, Kiev.

Después de que drones rusos atacaran las casas situadas a ambos lados de la suya, y en medio de incesantes ataques invernales y cortes de electricidad, la familia se trasladó al campo, donde la situación era relativamente más segura.

Yana dejó las clases de canto y las sesiones de gimnasio en Odesa y dedicó hasta cinco horas extra al día a la preparación de los exámenes, además de sus tareas escolares habituales.

A pesar de muchas noches sin dormir, Yana obtuvo buenos resultados, pero teme haber perdido varios puntos. Cuando sonó la alarma antiaérea alrededor de las 11 de la noche, no volvió a revisar la última parte del examen antes de acabarlo para evitar pasar aún más tiempo en el refugio.

Si bien Odesa vivió uno de los casos más extremos, miles de bachilleres de todo el país se han enfrentado a una incertidumbre similar.

Tres alumnos de Yana Mishchenko, a los que preparó para matemáticas e inglés, realizaron sus exámenes en refugios antiaéreos en la región nororiental de Sumi, fronteriza con Rusia.

"Lo hicieron bien dadas las circunstancias, aunque el estrés provocó que una de ellos tuviera un ataque de pánico", dijo Mishchenko.

"Cada año es peor. Los ataques rusos son cada vez más intensos. Da miedo y es triste. Quiero que todo esto termine para que podamos vivir con tranquilidad", declaró a EFE.

El NMT sustituyó tras la invasión rusa por motivos de seguridad a un examen más exhaustivo de varios días, lo que permite a los estudiantes terminar las pruebas en un solo día y minimizar los desplazamientos de riesgo. Sin embargo, introdujo nuevos desafíos al condensar cuatro asignaturas en poco tiempo.

"En teoría, el examen evalúa conocimientos. En realidad, cada vez se trata más de persistencia, nervios y suerte", ha señalado el Defensor del Pueblo de Ucrania, Dmitró Lubinets, en medio de las críticas de muchos padres preocupados.

Yana tuvo bastante suerte, ya que su colegio de Odesa siguió impartiendo clases presenciales de forma limitada incluso después de acoger a alumnos de un colegio cercano que había sufrido daños por los ataques rusos. Para miles de otros, esto sigue siendo imposible.

Si a esto se le suman los dos años de pandemia del covid, muchos llevan casi seis años estudiando en línea, ya que muchas escuelas se encuentran cerca de la línea del frente o carecen de refugios antiaéreos.

Esto, junto con el acceso desigual a internet y a los ordenadores, ha tenido un impacto perjudicial en sus conocimientos, habilidades y socialización.

En Gontarivka, a 15 kilómetros de la línea del frente en la región de Járkov, casi no quedan alumnos, según ha declarado la directora de escuela Ludmila Mironenko.

"Es muy difícil. Los rusos casi han destruido nuestro pueblo", declaró a EFE.

Los profesores siguen impartiendo clases en línea mientras los niños permanecen en lugares más seguros, pero la mayoría de los bachilleres de la zona se presentaron a los exámenes este junio en el extranjero y sólo uno lo hizo en Járkov.

Mironenko espera buenos resultados gracias a la determinación de los alumnos y a la experiencia de los profesores en tiempos de guerra.

Sin embargo, cada vez más chicos abandonan Ucrania, por temor a una futura movilización, para matricularse en universidades europeas, lo que suscita preocupación sobre el futuro demográfico del país a largo plazo.

Yana, de diecisiete años, afirma que, por ahora, su futuro está en Ucrania, aunque no descarta adquirir experiencia en el extranjero más adelante.

"Realmente respeto mucho a mi hija por haber decidido quedarse y por ser tan resiliente", subrayó su madre, Veronika Neporada. EFE