Los españoles ven la conexión a internet como un servicio básico al mismo nivel que el agua o la electricidad, y demandan cada vez más conexiones estables y de baja latencia, ya que lo contrario genera una frustración que puede perseguirles a lo largo del día.
Con la proliferación de servicios basados en la nube, como el 'streaming' o las videollamadas, y la aparición de aplicaciones que demandan un uso en tiempo real, como la realidad virtual y la inteligencia artificial, la estabilidad y la latencia adquieren un papel cada vez más relevante en la experiencia digital.
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Por ello, interrupciones como pantallas que se congelan en un momento clave generan frustración e impotencia en el 36,1 por ciento de los españoles, e incluso provocan ansiedad en el 13,6 por ciento. El resto lo asume con resignación (26,2%) o indiferencia (24,1%), lo que para DE-CIX significa que los usuarios ya están "anestesiados" ante los cortes de la conexión.
Estas emociones no duran mucho; en general, los españoles siguen adelante y solo un 7,3 por ciento reconoce que el malhumor le persigue el resto del día. Aun así, los peores momentos para experimentar problemas de conectividad se limitan a las transacciones 'online' (65,1%), el trabajo o la actividad profesional (54,3%) y las videollamadas (47,8%).
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Estos datos se recoge en el estudio 'Desafío de la latencia', realizado por netquest para DE-CIX, en el que se ha encuestado a 1.504 internautas españolas, de 18 años en adelante, en el que el 63,4 por ciento de los españoles cree que un internet sin interrupciones es tan importante o casi como tener agua o electricidad.
En él también se indica que la paciencia con la que se afronta la carga de los sitios web o los servicios en línea ha cambiado en los últimos años. Actualmente, los españoles son capaces de esperar entre uno y cuatro segundo (36%) o entre cinco y diez segundos (32,6%) antes de dejar que la frustración se apodere de ellos.
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Frente a hace cinco años, el 29,2 por ciento de los encuestados reconoce que son mucho menos pacientes, aunque la mayoría (56,9%) mantiene que tiene la misma paciencia. Actualmente, un 13,6 por ciento se frustra si una web, aplicación o vídeo tarda menos de un segundo en responder.
Y cuando estos fallos generan pequeños microcortes de conexión, la forma que tiene el 35,1 por ciento de los españoles de intentar resolverlos es apagar y encender de nuevo el 'router'. El 22,1 por ciento asegura que espera pacientemente a que se restablezca y el 18 por ciento, incluso, dice que pasa a hacer otra cosa. Solo el 11,1 por ciento deja que le invada la frustración.
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Un internet deficiente es, para el 88 por ciento de los encuestados, un motivo para cambiar de proveedor. Más aún, el 20,4 por ciento estaría dispuesto a pagar más por una tarifa que garantizara una conecitividad con cero retrasos e incluso el 11,8 por ciento cambiaría de proveedor por una conexión cien por cien estable aunque costara más.
Pero ocurre que no siempre se sabe qué servicio que se tiene contratado y se relaciona una mayor velocidad (Gbps) con una mejor experiencia (22,1%). Sin embargo, la latencia juega un papel esencial en el rendimiento de la conexión y se debe al enrutamiento ineficiente, algo que el 82,2 por ciento de los españoles reconoce que no sabía.
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En general, la satisfacción con la calidad de la conexión alcanza una media de 7,48 sobre 10, y sobre la infraestructura española, el 72,2 considera que es de calidad.
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