La última milla lleva al Mundial entre fiesta, blindaje y exclusión en México

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Ciudad de México, 11 jun (EFE).- La última milla hacia el Estadio Azteca de Ciudad de México se inundó este jueves por aficionados que caminaron sin problemas hacia el partido inaugural del Mundial entre bandas, música y danzas tradicionales, en medio de un fuerte cerco de seguridad, mientras los barrios populares de alrededor miraban la fiesta desde la orilla.

Por las calles donde cualquier otro día pasan microbuses, taxis y vecinos, esta tarde aparecieron camionetas de lujo, automóviles blindados y vehículos con placas de otros estados, al tiempo que se detuvieron todas sus actividades.

El paisaje cambió antes que el balón rodara: más vallas, más uniformes, más tránsito detenido y una vigilancia que parecía medir cada esquina en este perímetro de seguridad que se instaló alrededor del inmueble.

Agentes de la Guardia Nacional, de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana capitalina, policías, elementos de tránsito y personal de la Secretaría de Movilidad patrullaron los alrededores hasta el corredor de la última milla, por donde los aficionados avanzaron entre camisetas verdes, banderas mexicanas, bandas de viento y danzas tradicionales llegadas de distintos puntos del país.

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La llegada fue ordenada. No hubo, hasta la inauguración, el choque que se temía con las protestas que buscaban aproximarse al estadio, principalmente de maestros del sindicato disidente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que intentaban avanzar hacia la zona mundialista.

Pero la calma operativa no borró la molestia vecinal.

En las colonias cercanas, residentes dijeron sentirse excluidos de un espectáculo que ocurre frente a sus casas, pero fuera de su alcance.

El contraste resume la promesa económica del torneo. México espera más de 5,5 millones de visitantes durante el Mundial y una derrama de entre 1.800 y 3.000 millones de dólares, mientras la Ciudad de México estima beneficios por 26.280 millones de pesos (unos 1.460 millones de dólares).

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El partido inaugural también mira hacia una audiencia global que podría superar los 6.000 millones de espectadores en televisión y plataformas digitales durante el torneo.

En los alrededores del estadio, sin embargo, esa cifra planetaria se reducía a una pregunta de barrio: quién entra a la fiesta y quién solo la ve pasar porque tampoco tienen acceso a plataformas de streaming.