Bruselas, 10 jun (EFE).- La Unión Europea dio este miércoles un nuevo paso en el desarrollo de su clon digital del océano, una herramienta tecnológica puntera para mejorar la previsión climática y marítima que forma parte de una iniciativa con la que aspira a aportar el 35 % de la capacidad mundial de observación oceánica en 2035.
"Aunque los océanos suponen el 70 % de la superficie de la Tierra, solo el 5 % se ha mapeado y explorado adecuadamente (...). El conocimiento está fragmentado, infrafinanciado y en riesgo de colapsar cuando más lo necesitamos", dijo en la presentación el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis.
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La herramienta se integra en OceanEye, el nuevo marco europeo para reforzar la observación oceánica y convertir a la UE en un actor de referencia mundial en inteligencia marina.
Según indicó Mercator Ocean International, entidad europea que opera el servicio marino de Copernicus en nombre de la UE, el proyecto busca construir un sistema sostenido y coordinado de observación global del océano y de servicios digitales asociados.
Se trata de la puesta de largo de una aventura tecnológica y climática lanzada en 2024, cuando la Comisión Europea presentó el Gemelo Digital del Océano: una réplica virtual de los mares alimentada por datos de satélites, sensores, modelos, supercomputación e inteligencia artificial para anticipar riesgos climáticos y analizar los ecosistemas marinos.
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Ahora, esa herramienta queda integrada en OceanEye, una iniciativa más amplia con la que Bruselas aspira a coordinar la observación oceánica europea y reforzar su papel como proveedor global de inteligencia marina.
En ese contexto, Mercator Ocean International y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco firmaron este miércoles en Bruselas un acuerdo de cooperación para reforzar el Sistema Mundial de Observación de los Océanos (GOOS, por sus siglas en inglés).
Ese sistema internacional se apoya en una red de satélites, boyas, flotadores autónomos, drones submarinos y otros sensores que permiten vigilar de forma continua el estado del océano y alimentar modelos de previsión meteorológica, climática y marítima.
El objetivo europeo es detectar mejor las lagunas de observación, optimizar la combinación entre datos espaciales y mediciones sobre el terreno, y orientar futuras inversiones en infraestructuras oceánicas.
La Comisión Europea adoptó formalmente el pasado 3 de junio OceanEye, proyecto presentado este miércoles en Bruselas en el marco de la Semana del Océano Digital que aspira a que la UE proporcione el 35 % de la capacidad mundial de observación oceánica y se convierta en el principal proveedor global de inteligencia oceánica de aquí a 2035.
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El impulso comunitario se produce después de que Estados Unidos haya anunciado fuertes recortes de financiación a su red de más de 900 sensores oceánicos que ha recogido datos en tiempo real durante más de una década, circunstancia a la que el comisario aludió refiriéndose a las "noticias preocupantes que llegan del otro lado del Atlántico".
Con todo, el director general de la Comisión para Investigación e Innovación, James Morrison, apuntó que Estados Unidos lidera el sector y China lo ha convertido en una prioridad estratégica, por lo que "Europa no se puede permitir quedarse atrás" en un área que refuerza la competitividad industrial y la autonomía estratégica.
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El "ojo del océano" abrirá oportunidades para la economía oceánica en ámbitos tan diversos como la pesca, el transporte, la energía eólica en alta mar, la defensa, la supervisión de los cables submarinos o los seguros "y muchos otros aspectos en los que aún ni hemos pensado", dijo.
OceanEye se apoya en herramientas ya existentes como el servicio marino de Copernicus, la red europea de datos marinos EMODnet, las misiones de observación terrestre de la Agencia Espacial Europea, los sistemas satelitales de EUMETSAT y el Gemelo Digital Europeo del Océano.
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Ese gemelo digital funciona como una réplica virtual del océano que permite combinar datos históricos y en tiempo real para simular escenarios, anticipar fenómenos extremos, apoyar la adaptación al cambio climático y ofrecer información útil para administraciones, científicos, empresas marítimas y gestores costeros.
El Ejecutivo comunitario prevé movilizar más de 92 millones de euros de programas comunitarios para poner en marcha OceanEye, con 50 millones destinados a reforzar las capacidades globales de observación oceánica.
Otros 12 millones se dedicarán a sistemas de datos y 30 millones a apoyar empresas emergentes y tecnologías vinculadas a la observación marina, de acuerdo con la información difundida por Bruselas.
El objetivo es reforzar la autonomía europea en un ámbito considerado cada vez más estratégico, tanto por su importancia científica y climática como por sus aplicaciones económicas, industriales y de seguridad marítima. EFE