Grupo L: Croacia no quiere bajar del podio en el 'último baile' de Modric

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La selección de Croacia afronta el Mundial 2026, en el que formará parte de un exigente Grupo L junto a Inglaterra, Ghana y Panamá, con la esperanza de volver a estar entre los cuatro mejores, como consiguió en las dos últimas ediciones del torneo, de la mano de los incombustibles Luka Modric, Ivan Perisic o Mateo Kovacic y con nombres de peso en todas sus líneas.

Pocas selecciones hay más competitivas que el combinado balcánico, que en Estados Unidos, Canadá y México vivirá su séptima aventura mundialista. Solo se perdió Sudáfrica 2010, pero en las seis citas disputadas acumula tres semifinales, además de una final en Rusia 2018.

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Aquel año, en el Estadio de Luzhniki de Moscú, Francia les hizo despertar de un sueño que amenazaron con repetir cuatro años más tarde, en Catar, donde la Argentina de Leo Messi les cortó el camino en semifinales. Ante Marruecos, confirmaron su tercer puesto. Ahora, aspiran a hacer historia intentando volver a meterse entre las cuatro mejores selecciones del mundo.

Como aval, los de Zlatko Dalic cuentan con su casi perfecta fase de clasificación mundialista, en la que comandaron el Grupo L y sacaron su billete directo después de vencer siete partidos y solo empatar uno -ante República Checa en Praga-, con un balance de 26 goles a favor y solo cuatro en contra. Un año antes, en la Eurocopa 2024, se quedaron fuera de las eliminatorias en el 'grupo de la muerte' liderado por España por delante de Italia.

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Como en anteriores citas, el seleccionador del conjunto ajedrezado mantiene una base de jugadores que ha sostenido el equipo en los últimos años, liderada, cómo no, por Luka Modric. A sus 40 años, el centrocampista del AC Milan mantiene su jerarquía a pesar de haber superado su momento de mayor plenitud, y espera despedirse de los Mundiales a lo grande.

Junto a él, estarán otros veteranos como el extremo del PSV Eindhoven Ivan Perisic (37 años), actuando muchas veces como carrilero, el mediocentro del Hoffenheim Andrej Kramaric (34 años) o el delantero centro de Osasuna Ante Budimir (34 años), con apoyo de otros futbolistas ya consagrado como Mateo Kovacic y Josko Gvardiol, del City, el mediapunta de la Atalanta Mario Pasalic, el guardameta del Dinamo de Zagreb Dominik Livakovic, el lateral derecho del Bayern de Múnich Josip Stanisic, el central de la Real Sociedad Duje Caleta-Car o el futbolista del Ajax Josip Sutalo, también en el centro de la zaga.

Además, Zlatko Dalic ha aportado savia nueva de la siempre inagotable fuente de talento que tiene el país balcánico con la entrada de jóvenes como el defensa Luka Vuskovic (19 años), cedido en el Hamburgo por el Tottenham Hotspur, o el mediocentro del conjunto donostiarra Luka Sucic (23 años).

IVAN PERISIC, A SUPERAR A DAVOR SUKER

Con Modric, Ivan Perisic, extremo reconvertido en carrilero y que actualmente milita en el PSV Eindhoven, es uno de los referentes de la mejor Croacia conocida, y en Norteamérica podría hacer historia si es capaz de ver puerta.

Anotó dos goles en Brasil 2014 y tres en Rusia 2018 -incluidos uno en semifinales y otro en la final-, y su tanto ante Japón en octavos de final de Catar 2022 le hizo igualar a Davor Suker (6) como el máximo goleador de Croacia en los Mundiales. Ahora, con más de 150 internacionalidades, 38 goles a sus espaldas y 36 años, Perisic quiere despedirse a lo grande, asaltando esa tabla histórica.

ZLATKO DALIC, EL ARQUITECTO DEL ÉXITO CROATA

Desde que Zlatko Dalic se puso al frente del combinado balcánico en octubre de 2017, el equipo no ha dejado de acumular éxitos en grandes citas. En su primer examen, Rusia 2018, fue subcampeón ante Francia, y cuatro años después llevaba al conjunto ajedrezado hasta las semifinales en Catar 2022.

El subcampeonato en la Liga de Naciones 2022-2023, donde cedió en la tanda de penaltis ante España, lustra un historial con la única 'mancha' de las Eurocopas, donde no pasó de octavos de final en 2020 ni de la fase de grupos en 2024.

Ahora, a sus 59 años, Dalic afronta algo al alcance de pocos como su tercera Copa del Mundo con la esperanza de repetir las grandes actuaciones del pasado y con sus señas de identidad: solidez, resiliencia y, sobre todo, un juego solidario y competitivo.