El Gobierno da por cerrada la crisis en Mogadiscio y ataca a la oposición por financiar "milicias ilegales"

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El Gobierno de Somalia ha dado por terminada la crisis de violencia que ha asolado esta semana parte de la capital del país, Mogadiscio, y que ha achacado a "milicias ilegales" financiadas por destacadas figuras de la oposición como son el ex primer ministro Hasan Alí Jaire y el expresidente Sharif Sheij Ahmed, en un peligroso punto álgido de los meses de tensión política en torno a la figura del discutido presidente Hasan Sheij Mohamud y sus esfuerzos para mantenerse en el poder.

Así pues, "tras unas operación rápida y disciplinada" de las fuerzas de seguridad, las "las milicias ilegales de la oposición fueron desarmadas y la población civil retomó su vida cotidiana", de acuerdo con el comunicado publicado este viernes por Villa Somalia, que señala a los líderes opositores por "desplegar milicias fuertemente armadas de la oposición en barrios residenciales pacíficos, poniendo en grave peligro a familias y ciudadanos comunes".

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El Gobierno somalí ha prometido que no tendrá clemencia con los organizadores de esta violencia. "Lo que presentaron como política fue una peligrosa apuesta con la vida de los somalíes", ha denunciado la Presidencia antes de avisar que "quienes organizaron, financiaron y comandaron estos grupos armados serán investigados y procesados".

"La rendición de cuentas no es una advertencia; es un proceso que ya ha comenzado", ha concluido el Gobierno.

Por su parte, Jaire, que fue primer ministro entre 2017 y 2020, ha denunciado "un ataque violento" contra una reunión que mantenía en el lugar con "más de 70 líderes tradicionales" y varios parlamentarios, opositores y activistas, antes de destacar que Mohamud, "cuyo mandato presidencial terminó constitucionalmente el 15 de mayo de 2026", "tiene toda la responsabilidad" en estos hechos.

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El presidente somalí anunció la extensión de su mandato hasta el 15 de mayo de 2027 tras el colapso de las conversaciones entre el Gobierno y la oposición para encontrar una solución a la crisis, en medio de las tensiones en torno a las enmiendas constitucionales para fomentar la celebración de elecciones directas con sufragio universal, que ha provocado enfrentamientos con las autoridades de las regiones semiautónomas de Puntlandia o Jubalandia.