Demuestran que los 'Homo sapiens' europeos consumían menos insectos que los neandertales y las poblaciones tropicales

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El consumo de insectos fue "esporádico y accidental" en Europa, Asia central y oriental, mientras que habría sido más frecuente en las regiones tropicales y en las poblaciones neandertales. Esta es la principal conclusión del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF), según ha informado este viernes el organismo científico nacional.

Para llegar a este resultado, los autores de la investigación, publicada en 'Science Advances', han llevado a cabo análisis genómicos para reconstruir el consumo de insectos desde 9.000 hasta más de 102.000 años atrás. De esta manera, el equipo del IBE ha analizado 745 muestras de cálculo dental (sarro) procedentes de individuos de hasta 33.000 años de antigüedad.

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Según el CSIC, el sarro analizado por los autores conserva trazas de ADN de las especies consumidas regularmente en la dieta, lo que ha sugerido a los científicos que los humanos modernos del norte de Eurasia no practicaban la entomofagia de forma habitual. Además, las especies de insectos que han identificado en las muestras apuntan a que se consumían de manera accidental, a través del consumo de agua o de alimentos contaminados.

Frente a esto, el análisis que han llevado a cabo de 18 muestras de cálculo dental neandertal muestra una presencia de ADN de insectos superior a la hallada en los humanos anatómicamente modernos. De acuerdo con el CSIC, esta abundancia es comparable a la obtenida en chimpancés occidentales, que recurren a la entomofagia como complemento de su dieta en la sabana, especialmente durante épocas de sequía.

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Los autores han explicado que los restos de ADN más abundantes en el sarro de los neandertales corresponden a los dípteros, el grupo de insectos al que pertenecen moscas y mosquitos. De hecho, destaca la presencia de estos últimos. Según dicen, estos resultados respaldan una hipótesis reciente sobre el consumo regular de cadáveres de animales infestados de larvas de mosca.

"La abundancia de restos de mosquitos refuerza la posibilidad de que los cadáveres de sus presas permanecieran en charcas y zonas pantanosas, entornos idóneos en los que los insectos depositan sus huevos", ha explicado Pablo Librado, investigador principal del IBE que ha liderado el estudio.

NEANDERTALES DIGERÍAN MEJOR LOS INSECTOS

Asimismo, los científicos han estudiado los genes humanos implicados en la digestión de la quitina, un carbohidrato complejo (polisacárido) que constituye el exoesqueleto de los insectos. De esta manera, han concluido con que los genes de la quitinasa --enzima presente en el estómago que descompone la quitina-- en poblaciones humanas del norte de Eurasia portan mutaciones que confieren menor capacidad para digerir el exoesqueleto de los insectos, un rasgo que se ha mantenido durante los últimos 9.000 años, desde la llegada de la agricultura.

Sin embargo, han concluido con que los neandertales contaban con variantes del gen de la quitinasa que facilitaban la digestión de los insectos. A su vez, han detectado variantes genéticas asociadas a una mayor expresión de estas enzimas en las poblaciones que habitan zonas próximas al trópico. Según el CSIC, la expresión de estas enzimas disminuye gradualmente a medida que las poblaciones se alejan hacia latitudes más altas.

"Es necesario ingerir grandes cantidades de insectos para compensar el elevado gasto calórico que implica su recolección. En el trópico hay una mayor disponibilidad de insectos sociales, como termitas y hormigas: su biomasa y diversidad permiten una explotación sostenible durante todo el año, que incluso contribuye al control de plagas", ha añadido Piñero.

BAJA DISPONIBILIDAD DE INSECTOS LEJOS DE LOS TRÓPICOS

Más allá de los factores culturales o religiosos, la baja disponibilidad de insectos lejos de los trópicos pudo haber sido un factor clave en el abandono de la entomofagia en las poblaciones europeas, según el experto. Esto habría conllevado una menor capacidad de digestión del exoesqueleto de los insectos. Sin embargo, en la actualidad el procesado industrial permite aprovechar sus propiedades nutritivas sin necesidad de digerir este componente, además de permitir su producción masiva en granjas de insectos comestibles.

En este sentido, el grupo de investigación de Genómica de poblaciones antiguas liderado por Librado en el IBE estudia el proceso de domesticación, utilizando principalmente insectos como especies modelo. Para ello, comparan los genomas de especies de insectos recientemente aprobadas para consumo humano con los de ejemplares extraídos de colecciones entomológicas.

"Investigamos la evolución de la domesticación en los animales, lo que también puede darnos información que mejore la explotación de insectos para su ingesta, tanto como pienso para ganadería, como para consumo humano", ha concluido.