Jerusalén, 4 jun (EFE).- Jerusalén celebró este jueves la 24 edición de su desfile del Orgullo LGTBI con un nuevo itinerario que llevó a cientos de manifestantes hasta la sede de la Knéset (Parlamento israelí) y con la proclama antigubernamental 'Exigimos un cambio' como lema oficial del evento, organizado por la entidad sin ánimo de lucro Jerusalem Open House.
La marcha, caracterizada desde su primera edición en 2002 por ser más combatiente que la de Tel Aviv, trata cada año de reivindicar los derechos de las personas gay, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales en una sociedad conservadora como la de la ciudad santa.
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Este año, la Policía instaló tres controles de seguridad y desplegó un dispositivo de 2000 agentes para evitar sucesos como el de 2015, en el que un judío haredí fundamentalista apuñaló de muerte a la adolescente Shira Banki, de 16 años.
"Desde entonces, nos da incluso más miedo lo que tenemos alrededor. Tenemos más temor al otro y, para mi gran pesar, nos odiamos un poco más", confesó a EFE el padre de Shira, Ori Banki, desde la explanada del parque Sacher donde Jerusalén conmemora a su hija once años después de su asesinato, y a apenas 50 metros de una contraprotesta de judíos extremistas convocada bajo el lema 'No hay orgullo en la abominación'.
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Algo que hizo especialmente política esta edición del Orgullo de Jerusalén fue el clima de precampaña electoral que ya se ha instaurado en los sectores políticos opositores al Gobierno de coalición de Benjamín Netanyahu y partidos ultraconservadores, que desde 2022 han retirado inversiones públicas en iniciativas sociales hasta el punto de cerrar centros LGTBI en el último año.
Según un informe publicado el pasado mes de mayo por Aguda, una asociación local, las amenazas físicas contra las personas LGTBI aumentaron en 2025 en Israel, con una media de más de una agresión física denunciada cada semana, la mitad de ellas en espacios públicos.
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Varios partidos de la oposición promocionaron sus programas políticos en el Orgullo de Jerusalén en la antesala de las elecciones legislativas que se celebrarán este otoño.
Desde la alianza de centroderecha Beyachad (Juntos, en hebreo), liderada por Naftalí Bennett, hasta los Demócratas de centroizquierda de Yair Golan, los puestos de información de agrupaciones consolidaron el carácter político del evento.
El actual líder de la oposición, Yair Lapid, que concurre junto a Bennett con la plataforma Beyachad, se apersonó en la manifestación, donde dijo: "La lucha de la comunidad LGBTQ en Israel es la lucha de todos aquellos que creen en la libertad, el amor y la democracia".
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Lapid y Bennett han prometido legalizar el matrimonio igualitario, aún inexistente en Israel, si llegan al Gobierno tras las próximas elecciones.
También estuvo presente en el desfile Yosi Havilio, teniente alcalde de Jerusalén y cabeza de Ha'ihud Ha'yerushalmi (Unión Jerosolimitana), una lista conjunta de partidos que oscilan entre la izquierda y la centroderecha.
"Creo que es muy importante que este desfile y lo que ha ocurrido aquí se repita, sobre todo en una ciudad tan religiosa y con tantos fanatismos como Jerusalén", comentó a EFE.
"En el ayuntamiento, los extremistas religiosos tienen mayoría. Si algo así necesitara el permiso del ayuntamiento, no se habría celebrado: se celebró gracias a una sentencia judicial", explicó Havilio.
A la marcha también acudieron entidades tan dispares como asociaciones de judíos religiosos, grupos de izquierda radical, movimientos contra la ocupación de Palestina y plataformas por los derechos de los soldados LGTBI.
Omer Ohana, viudo del soldado Sagi Golan, que murió en un kibutz aledaño a la Franja de Gaza durante los ataques de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, presidió un bloque en el que se recordaba a su pareja como héroe nacional.
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"Tras la muerte de Sagi, el Estado no me reconoció como el viudo de un héroe de Israel", explicó a EFE Ohana, quien entonces emprendió una campaña que ya ha conseguido enmendar la legislación israelí para que las parejas del mismo sexo de soldados fallecidos sean otorgados la condición de viudez.
Ori, el padre de Shira Banki, encuentra consuelo en la asistencia multitudinaria al Orgullo de Jerusalén.
"Se está consiguiendo justo lo contrario de lo que el asesino pretendía. El desfile del orgullo en el que participaba Shira reunió a 5.000 personas; al año siguiente, solo acudieron 25. Sin embargo, desde entonces, la marcha no ha dejado de crecer. Esta es la principal lección que saco del asesinato de Shira: el odio no es la solución", concluye Banki. EFE
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