Esneyder Negrete
Bogotá, 31 may (EFE).- En menos de un año, el senador Iván Cepeda logró aglutinar a la izquierda colombiana alrededor de su nombre para suceder en la presidencia a Gustavo Petro, y aunque este domingo logró pasar a las segunda vuelta, los resultados no fueron los esperados al no ser el candidato más votado como lo anunciaban todas las encuestas.
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"Desde el inicio de esta campaña electoral dejé claro que no era mi intención aspirar a la Presidencia, sin embargo hoy doy este paso después de escuchar con atención y con la mente abierta solicitudes que para mí es difícil, diría imposible, ignorar", dijo Cepeda el 22 de agosto en Pasto, ciudad del sur del país, donde presentó su candidatura como líder del Pacto Histórico.
Cepeda, que se define como "sobreviviente del genocidio político" en Colombia, lleva la política en la sangre y tiene una vida de activismo en defensa de las víctimas del conflicto armado, los derechos humanos y los procesos de paz.
Hijo del senador Manuel Cepeda Vargas, del partido de izquierda Unión Patriótica asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares, y de la líder comunista Yira Castro, Cepeda se presenta en estas elecciones como continuador del proyecto progresista de Petro.
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"La muerte de mi padre me reorientó y me convirtió en lo que soy hoy", dijo Cepeda en una entrevista con la revista Semana en 2019.
A sus 63 años, este filósofo defiende un proyecto centrado en la paz, la justicia social y la lucha contra la corrupción, al insistir en que "Colombia no puede seguir atrapada en la violencia y la exclusión".
Iván Cepeda nació en Bogotá el 24 de octubre de 1962 y creció en una familia marcada por la militancia política de izquierda y la violencia que atravesó a Colombia durante décadas.
Durante su infancia vivió en Cuba y en la antigua Checoslovaquia junto a su familia, y años después volvió a exiliarse en Francia debido a amenazas por su trabajo en defensa de los derechos humanos.
En Europa cursó una maestría en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Católica de Lyon (Francia), tras haberse graduado en Filosofía en la Universidad de San Clemente de Ohrid de Sofía, en la Bulgaria comunista de los años de la Cortina de Hierro.
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El asesinato de su padre lo convirtió en una de las voces más visibles en la denuncia del exterminio de la Unión Patriótica, partido cuyos integrantes fueron víctimas de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados durante los años 80 y 90 del siglo pasado.
Antes de llegar al Congreso, Cepeda trabajó con organizaciones sociales y de víctimas y fue uno de los fundadores del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).
Su carrera política comenzó en 2010, cuando fue elegido representante a la Cámara por Bogotá por el Polo Democrático Alternativo. Cuatro años después llegó al Senado, corporación a la que ha sido reelegido desde entonces.
La notoriedad nacional de Cepeda creció especialmente por los debates que impulsó en el Congreso sobre paramilitarismo y presuntos vínculos de políticos y empresarios con organizaciones armadas ilegales.
Esas denuncias desembocaron en un enfrentamiento directo con el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y en uno de los procesos judiciales más relevantes y polarizantes de la política colombiana reciente, que tuvo al exmandatario a las puertas de la cárcel.
El proceso convirtió a Cepeda en el gran contradictor del uribismo y reforzó un discurso político centrado en dejar atrás "la política del miedo y de la guerra", como ha dicho durante la campaña.
Entre 2012 y 2016, Cepeda participó como facilitador en las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la antigua guerrilla de las FARC que llevaron al acuerdo firmado durante la presidencia de Juan Manuel Santos (2010-2018).
Asimismo, intervino en acercamientos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y en procesos de sometimiento a la justicia de grupos armados ilegales.
En esta campaña, Cepeda ha propuesto profundizar las reformas sociales de Petro, acelerar la implementación del acuerdo de paz y reforzar las políticas de protección a líderes sociales y comunidades afectadas por la violencia.
En su programa de Gobierno plantea avanzar hacia "tres revoluciones pacíficas: ética, económica y política", además de fortalecer la reforma agraria, la transición energética y las negociaciones de paz con grupos armados.
Su compañera de fórmula vicepresidencial es la senadora indígena Aída Quilcué, defensora de los derechos de los pueblos originarios y de las comunidades afectadas por el conflicto armado.
En esta campaña ha consolidado el espacio político de la izquierda en Colombia en un escenario todavía marcado por la polarización, la persistencia del conflicto armado en varias regiones y las tensiones alrededor del legado del actual Gobierno. EFE
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