Sarkozy reclama "la verdad y la transparencia" al final del juicio y reitera su inocencia

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París, 27 may (EFE).- El expresidente francés Nicolas Sarkozy reclamó este miércoles "la verdad y la transparencia" en la última vista ante el Tribunal de Apelación de París del proceso en el que está encausado por presunta financiación ilegal de la campaña que lo llevó al Elíseo en 2007 con dinero supuestamente recibido del régimen libio de Muamar Gadafi, e insistió en su inocencia.

"Este asunto de presunta financiación ilegal de mi campaña empezó con mentiras y complots. Debe terminar con la verdad y la transparencia", subrayó Sarkozy cuando se le dio el turno de palabra por última vez, en un discurso de unos pocos minutos en los que cargó con dureza contra la Fiscalía.

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Insistió en que había dos cosas que le habían "chocado" y "herido" en este proceso, en referencia a las afirmaciones del Ministerio Público de que fue "elegido en una elección trucada" en 2007 y de que fue "un presidente bajo influencia extranjera de 2007 a 2012" por haber recibido supuestamente dinero de Gadafi.

"No traicioné la confianza de los franceses", aseguró en una intervención en la que se le notó por momentos emocionado.

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Refiriéndose claramente a los representantes de la Fiscalía, denunció que "el que se atrevió a decir" que fue elegido presidente en unos comicios sesgados por la presunta financiación libia, recordó que esas elecciones fueron las presidenciales en las que hubo un mayor índice de participación, el 84 %, y que él recibió el 53 % de los votos en la segunda vuelta.

"¿Estaba trucada? (...) ¿Les engañaron a quienes me votaron con el dinero de Gadafi que no se ha encontrado?", se preguntó retóricamente con cierta ironía antes de replicarse él mismo que esas suposiciones le hirieron y "hieren a todos los que votaron por mí", dijo.

"Me eligieron los franceses", añadió antes de refutar igualmente el argumento del Ministerio Público de que el presunto respaldo financiero que recibió de Gadafi condicionó la política exterior de su mandato.

A ese respecto, recordó que fue precisamente él, junto al entonces primer ministro británico, James Cameron, el que lideró la coalición internacional que intervino en Libia en 2011 y que propició el derrocamiento del régimen de Gadafi.

"Al decir eso se mina la confianza en las instituciones", lanzó de nuevo en dirección de la Fiscalía.

Sarkozy señaló que es "inocente" y que no puede soportar la idea de que "en la Francia de 2026 un hombre sea condenado a siete años por hechos que no ha cometido", y en especial cuando asegura que "no hay ninguna prueba". Pidió, por ello, "ser juzgado -recalcó- por lo que he hecho, no por lo que soy".

Antes de hablar el ex jefe del Estado, lo hicieron sus cuatro abogados, que centraron sus alegatos en cuestiones de fondo pero también de forma, ya que consideran que tenía inmunidad presidencial por los hechos posteriores a su llegada al Elíseo en mayo de 2007 y que debería haber sido juzgado por los otros por el Tribunal de Justicia de la República, competente para las responsabilidades de los miembros del Gobierno en el ejercicio de sus funciones.

Sébastien Shapira trató de incidir en la aparente incongruencia de que un candidato como era Sarkozy de cara a las elecciones de 2007, que "estaba a las puertas del Elíseo sin ninguna inquietud", se dejara poner "en las manos de Gadafi", que era un personaje "incontrolable", para establecer "un pretendido pacto" de corrupción para obtener dinero que no necesitaba para su campaña.

El juicio quedó hoy visto para sentencia, que se hará pública el próximo 30 de noviembre.

La Fiscalía del Tribunal de Apelación de París ha pedido para el ex jefe de Estado una pena de siete años de cárcel, dos más de los que se le impusieron en primera instancia en 2025, así como su inhabilitación para ejercer cargos públicos durante cinco años y una multa de 300.000 euros.

En el primer proceso, los jueces lo condenaron por la inculpación de asociación de malhechores, pero no por los otros tres cargos por los que está encausado (corrupción pasiva, financiación ilegal de campaña electoral y receptación de malversación de fondos públicos), y la pena de prisión firme iba aparejada con su ejecución con carácter provisional, lo que le llevó a pasar 20 días entre rejas el pasado otoño antes de ser liberado bajo control judicial. EFE

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