SESPAS considera la coordinación asistencial una "reforma clave" para mejorar el funcionamiento del SNS

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La Sociedad Española de Salud Pública y de Administración Sanitaria (SESPAS) ha destacado la coordinación asistencial como una "reforma clave" para mejorar el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud (SNS) y reducir el daño evitable asociado a la fragmentación de la atención.

Así lo ha señalado a partir de las conclusiones del Informe SESPAS 2026, en el que se advierte de que la falta de coordinación no solo reduce la eficiencia del sistema, sino que puede impactar de forma directa en la seguridad y calidad de la atención, afectando especialmente a pacientes con enfermedades crónicas, pluripatología o alta complejidad clínica y social.

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En esta línea, SESPAS ha detallado que la descoordinación entre profesionales y niveles asistenciales puede traducirse en retrasos, duplicidades, pruebas innecesarias y errores evitables para los pacientes, que pueden quedar "perdidos" entre el centro de salud y el hospital.

Precisamente, uno de los artículos recopilados en el Informe SESPAS 2026 detalla que un alta hospitalaria sin información suficiente, una medicación no conciliada o una comunicación deficiente entre profesionales pueden generar reingresos hospitalarios evitables, eventos adversos debidos a la falta de conciliación de la medicación o duplicidades de pruebas.

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Para hacer frente a esta situación, subraya la importancia de asegurar una coordinación entre ámbitos asistenciales centrada en las personas y liderada desde Atención Primaria (AP), con el objetivo de mejorar su longitudinalidad y capacidad de resolución.

Esta coordinación "no puede reducirse a disponer de una historia clínica electrónica", sino que el informe identifica como "elementos esenciales" la continuidad de la información, la comunicación entre profesionales y las relaciones interpersonales basadas en la confianza.

"La historia clínica compartida, los informes de continuidad de cuidados, las rutas asistenciales y las tecnologías digitales pueden mejorar la coordinación, pero solo si forman parte de una cultura real de trabajo colaborativo y de corresponsabilidad entre profesionales", ha apuntado SESPAS.

Asimismo, el artículo destaca el papel de la enfermería, incluida la enfermera gestora de casos, en la continuidad de cuidados de pacientes crónicos o con alta complejidad clínica y social. Sin embargo, advierte de que la coordinación de cuidados no debe recaer exclusivamente en esta figura, sino entenderse como una función compartida entre medicina, enfermería, trabajo social y otros perfiles profesionales, según las necesidades de cada paciente.

MODELOS INTERDISCIPLINARES Y COORDINADOS EN AP

Por otra parte, SESPAS ha señalado que el modelo organizativo actual de la Atención Primaria (AP) está "muy centrado" en consultas de medicina y enfermería "sobrecargadas", lo que es "insuficiente" para dar respuesta a las necesidades de salud de una población caracterizada por el envejecimiento y la cronicidad, además de dificultades relacionadas con la soledad no deseada, la dependencia, los problemas sociales, la medicalización de procesos naturales de la vida y una creciente complejidad clínica.

Ante esta situación, ha subrayado que se necesitan equipos "más amplios, interdisciplinares y coordinados", ya que las demandas que llegan a los centros de salud no tienen solo un carácter clínico y su atención no puede recaer en exclusiva en las consultas de medicina y enfermería, ni limitarse al centro de salud, sino que requieren una adecuada coordinación con la comunidad.

"La atención sanitaria a la persona no puede ni debe estar cubierta por actuaciones aisladas", asevera otro de los artículos recogidos en el Informe SESPAS 2026, que también defiende la necesidad de avanzar hacia "modelos multiprofesionales capaces de abordar de forma colaborativa el diagnóstico, el tratamiento, los cuidados, la prevención y la atención comunitaria".

Estos nuevos modelos, según SESPAS, deben ser de "gestión clínica colaborativa", a fin de que las competencias se distribuyan de forma más eficiente entre profesionales. Sin embargo, ha apuntado que factores estructurales como la sobrecarga asistencial, la falta de comunicación interna o la ambigüedad en la definición de roles limitan su implantación.

Por ello, ha explicado que la integración de nuevos perfiles en AP debe ir acompañada de una planificación previa de los circuitos, las agendas, los liderazgos y los mecanismos de comunicación interna.

Con todo, la sociedad científica ha finalizado insistiendo en la importancia de reforzar la Atención Primaria, dotarla de capacidad real de liderazgo y promover equipos multidisciplinares coordinados para mejorar la calidad asistencial, prevenir daños evitables y garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario.