Pawlikowski en Cannes con 'Fatherland', un brillante retrato de Mann y la posguerra

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Cannes (Francia), 15 may (EFE).- El polaco Pawel Pawlikowski presentó este viernes en la competición de Cannes, 'Fatherland', una película que hace un retrato de la desolación de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial a través de la familia de Thomas Mann, una forma de explicar a los espectadores "que aquella época era muy complicada y que las cosas no son blancas o negras"

Muy bien recibida en el festival, donde los críticos la consideran la mejor película vista hasta el momento en la competición, 'Fatherland' es una cinta brillante, llena de referencias históricas y literarias, en exceso intelectual, pero tan preciosista y bien hecha como 'Ida' (Óscar al mejor filme internacional en 2015) o 'Cold War' (2018).

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De nuevo el realizador utiliza el blanco y negro y de nuevo las consecuencias de la guerra son el escenario para contar una historia que "no sea biográfica ni narcisista, que sea lo más universal posible y con escenas fuertes pero que no lo expliquen todo", señaló en una rueda de prensa.

Su objetivo, al igual que en sus filmes anteriores, es dejar "el espacio para reflexionar". Y asume que "hay gente que entra en este espacio y otros no".

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Es una película hecha en apenas año y medio, todo un récord para él, pero que tardó en hacer después de que se frustrara su proyecto anterior por la pandemia, de ahí que haya tardado casi ocho años en presentar un nuevo trabajo.

"Han pasado muchas cosas en mi vida en estos ocho años y yo busco una historia que tenga relación conmigo, no necesariamente desde el punto de vista intelectual, sino con el momento en el que yo me encuentro en la vida", explicó.

Y eso lo encontró en esta historia, que decidió hacer tras leer una biografía de Thomas Mann. Empezó a pensar en llevarla al cine pero buscando qué parte le interesaba más.

La encontró en su regreso a Alemania en 1949, en compañía de su hija Erika (interpretada por la alemana Sandra Hüller, impecable como siempre), en un momento muy tenso por la división de su país.

"Es una película sobre lo qué pasa en el interior de la familia Mann y en un momento único de la historia (...), pero no es una reconstrucción histórica", precisó.

La película muestra el viaje de Mann (Hanns Zischler) y Erika desde su exilio en Estados Unidos a una Alemania que reprocha al premio nobel de literatura su postura tibia sobre el nazismo.

El suicidio de su hijo Klaus planea sobre el viaje y muestra la rigidez del escritor, que ni siquiera asistió a su entierro. Eso de cierta forma obligaba a una narración contenida, condensada y con tremenda frialdad.

Mann era un hombre incapaz de expresar sus emociones pese a que sentía el dolor por la muerte de su hijo. Y se encontraba en un momento en el que no sabía en qué lengua hablar ni escribir.

"Las cosas pueden parecer diferentes según la lengua y la cultura de la gente que lo vea. Yo trato de hacer filmes que demuestren que la vida es complicada y que no hay una sola verdad universal", señaló Pawlikowski.

También reconoció que de cierta manera, al tratar temas históricos, los cineastas toman una distancia que les permite relacionarlo con el momento actual.

Para Hüller, que reconoció que como alemana siente "todo el tiempo" la culpabilidad por lo que ocurrió, ha sido una experiencia personal "muy enriquecedora" rodar esta película sobre una época difícil de su país y hacerlo en Polonia.

Una película que acaba con una preciosa escena con el fondo de la música de Bach, al igual que las dos anteriores del director polaco. Porque, afirmó, "Bach es la solución a todos nuestros problemas".

Alicia García de Francisco