Juris Kazha
Riga, 14 may (EFE).- La primera ministra de Letonia, Evika Šiliņa, quien ha sido una defensora acérrima del apoyo a Ucrania frente a Rusia, ha visto cómo irónicamente ha saltado por los aires su coalición de Gobierno tras impactar en su territorio dos drones ucranianos desviados.
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A Šiliņa, que dimitió este jueves por la crisis de Gobierno, le faltaban apenas unos meses para aspirar a renovar su cargo como primera ministra en las elecciones generales que celebrará Letonia el próximo mes de octubre.
Nacida en Riga en 1975 pero criada por sus abuelos en Irlava, un pueblo situado a unos 80 kilómetros de la capital letona, asumió el cargo de primera ministra en 2023 tras ser designada líder del partido Nueva Unidad (JV) en detrimento de Arturs Krišjānis Kariņš, quien dimitió como jefe de Gobierno apenas un año después de las elecciones generales de 2022.
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La política centrista-liberal ha sido la segunda mujer en dirigir un Gobierno letón después de Laimdota Straujuma (2014-2016).
A sus 50 años, Šiliņa llegó a la dirección del Ejecutivo letón tras haber sido ministra de Bienestar Social, cargo al que accedió tras una dilatada carrera como secretaria parlamentaria.
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Ocupó ese cargo entre 2013 y 2019 en el Ministerio del Interior, y de 2019 a 2022 trabajó como secretaria parlamentaria para el que fuera primer ministro letón, Krišjānis Kariņš, antes de que fuera nombrada en 2023 ministra.
Antes de entrar en política, Šiliņa, una mujer religiosa, madre de tres hijos y licenciada en derecho por la Universidad de Letonia en 1997, trabajó como abogada en el sector privado, representando, entre otros, a actores del sector de las telecomunicaciones.
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Šiliņa formó en septiembre de 2023 una atípica coalición con su centrista JV, y las formaciones Unión de Verdes y Campesinos (ZZS) y los socialdemócratas de Pro.
Pero terminó por no sobrevivir las diferencias entre los socios de la coalición, después de que dos drones ucranianos impactaran y causaran daños en una instalación de almacenamiento de combustible en la ciudad de Rēzekne, en el este letón, y cerca de la frontera con Rusia.
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Esos drones se dirigían a Rusia, pero las fuerzas rusas lograron desviarlos con medios de guerra electrónica, según Ucrania.
Descontenta con la reacción ante este incidente de su ministro de Defensa, el socialdemócrata Andris Sprūds, Šiliņa pidió al coronel Raivis Melnis, un oficial del Ejército, que se hiciera cargo de su cartera, una decisión que terminó por dinamitar la coalición de JV con Pro y ZZS.
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Previamente, Šiliņa, superó tensiones en la coalición como las vividas en el debate sobre la ratificación del Convenio de Estambul contra la violencia hacia las mujeres, un texto firmado por Letonia en 2016 pero sólo ratificado en noviembre de 2023 pese a las resistencias de ZZS.
La primera ministra también vivió como jefa del Ejecutivo tensos desacuerdos con sus socios de Gobierno por el apoyo financiero a la aerolínea nacional airBaltic.
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Nunca tuvo problemas, sin embargo, a la hora de apoyar a Ucrania frente a Rusia, causa que convirtió en uno de sus principales caballos de batalla.
Con Šiliņa al frente, según datos del Instituto para la Economía Mundial de Kiel (IfW), centro de estudios alemán que registra los anuncios de ayuda a Ucrania desde que comenzó la invasión rusa contra Ucrania, Letonia alcanzó los 600 millones de euros en ayuda militar a Ucrania.
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Así, Šiliņa convirtió a Letonia en el cuarto país que mayor proporción de su PIB en ayuda ha destinado a Kiev, con un 2,5 %, sólo por detrás de Dinamarca (3,9 %), Estonia (3,6 %) y Lituania (3 %), según el IfW.
La ayuda del Gobierno de Šiliņa a Kiev incluyó el suministro de munición y drones a Ucrania, pero precisamente sistemas aéreos no tripulados de Kiev originaron la crisis de Gobierno que le costó el cargo.
Tras la caída de su Gobierno, Siliņa volverá a la Saeima como diputada y presidenta de JV, conservando una influencia política considerable en un país miembro de la OTAN y de unos 1,9 millones de habitantes. EFE
(Foto de archivo en EFEServicios: 8023415638, 8021610222)