Río de Janeiro, 13 may (EFE).- El Gobierno brasileño anunció este miércoles un nuevo subsidio para impedir el aumento de la gasolina, como una forma de contrarrestar las fuertes presiones sobre los precios de los combustibles provocadas por la guerra en Irán.
La medida fue anunciada en rueda de prensa por los ministros de Minas y Energía, Alexandre Silveira, y de Planificación, Bruno Moretti, quien aclaró que el decreto también prevé la prórroga de una ayuda fiscal que ya se concede sobre el precio del diésel.
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"La principal preocupación del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, es neutralizar los efectos de la guerra en la economía y reducir los posibles impactos, para poder mantener el crecimiento económico y los empleos", afirmó Silveira.
El ministro agregó que Brasil es uno de los países que más medidas ha anunciado para impedir el aumento de los precios de los combustibles y uno de los menos afectados por los "impactos de una guerra que no es nuestra".
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El decreto prevé un subsidio de entre 40 y 45 centavos de real (entre 8 y 9 centavos de dólar) por cada litro de gasolina vendido y de 32 centavos de real (6 centavos de dólar) por cada litro de diésel.
La medida fue anunciada un día después de que la presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, afirmó que la mayor empresa de Brasil no puede continuar prorrogando el anuncio de un aumento del precio de la gasolina.
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Petrobras, responsable por la mayor parte de la oferta de combustibles en el país, ya aumentó el precio de los otros carburantes desde el inicio de la guerra, pero hasta ahora no ha reajustado el precio de la gasolina.
De acuerdo con datos citados por Moretti, desde el inicio de la guerra el precio del diésel aumentó un 17,7 % en Brasil y el de la gasolina un 5,9 %.
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Esta es la tercera vez que el Gobierno de Lula anuncia subsidios o exenciones fiscales para frenar el aumento de los precios de los combustibles desde el inicio de la guerra en Irán.
En marzo fueron anunciados subsidios para el diésel y en abril exoneraciones fiscales para el diésel, el gas en cilindro y el combustible de aviación.
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La preocupación con el precio del diésel obedece a que este combustible, del que Brasil aún importa el 30 % de lo que consume, es el más usado para el transporte de mercancías, por lo que sus aumentos se reflejan automáticamente en la inflación.
Presionada precisamente por los precios de los combustibles, la inflación viene subiendo en Brasil, hasta el 4,39 % interanual en abril, a solo cinco meses de las elecciones presidenciales de octubre.
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Lula, que aspira a la reelección, aparece en las encuestas de intención de voto empatado técnicamente con su principal rival, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. EFE