Los nuevos aranceles de EEUU amenazan la rentabilidad del automóvil europeo, según Scope Ratings

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El sector automovilístico europeo afronta un escenario de creciente presión sobre sus márgenes y ventas por el impacto de los nuevos aranceles impulsados por Estados Unidos, una situación que afecta especialmente a Volkswagen debido a su elevada exposición al mercado norteamericano, según un análisis de Scope Ratings.

La agencia de calificación advierte de que el plan de la Administración Trump para imponer nuevos gravámenes a los vehículos fabricados en la Unión Europea deteriorará aún más la rentabilidad de una industria cuya perspectiva crediticia ya se mantiene en negativo. En concreto, Scope estima que el impacto global sobre los márgenes Ebit del sector europeo se situó entre 100 y 150 puntos básicos durante 2025, en un contexto marcado también por el aumento de la competencia de los fabricantes chinos.

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Asimismo, el gravamen previsto del 25 % --en contradicción con el acuerdo marco entre EE.UU. y la UE del pasado mes de julio-- eximiría a los vehículos producidos en plantas estadounidenses por fabricantes de automóviles europeos, lo que hace que los fabricantes que exportan modelos a suelo americano se vean más expuestos ante esta situación.

VOLKSWAGEN, ENTRE LOS GRUPOS AUTOMOVILÍSTICOS MÁS EXPUESTOS

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Volkswagen aparece como el grupo más expuesto al nuevo escenario por su limitada capacidad de producción en Estados Unidos. A través de marcas como Audi, Porsche y Volkswagen, el fabricante alemán registró una caída del 20% en sus ventas en el mercado estadounidense durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.

De hecho, según fuentes de la compañía Audi, la firma de los cuatro aros estaría estudiando de forma "seria" con su matriz el poder producir vehículos en la planta de Chattanooga (Tennessee) para ser más competitivos y esquivar los aranceles de la administración Trump en una sede donde solo se ensamblar el Volkswagen Atlas y el eléctrico ID.4 tras finalizar en 2022 la producción de Passat.

La agencia destaca además que varios competidores europeos cuentan con una sólida capacidad industrial en Norteamérica. BMW opera en Spartanburg (Carolina del Sur) la mayor planta de vehículos de propiedad europea en Estados Unidos, con una producción cercana a las 400.000 unidades anuales, mientras que Mercedes-Benz dispone de una fábrica en Tuscaloosa (Alabama) con capacidad para producir alrededor de 260.000 vehículos al año.

En el caso de Stellantis, propietaria de marcas como Chrysler, Fiat, Jeep y RAM, su dependencia de fábricas situadas en Canadá y México le proporciona, por el momento, cierta protección aunque la compañía prevé aumentar para la próxima década sus inversiones en suelo americano.

En general, las principales compañías europeas del sector automovilístico han experimentado un retroceso en sus ganancias en el primer trimestre de este año, lastradas por menores entregas de vehículos por la fuerte competencia de las firmas chinas, las consecuencias económicas del conflicto de Oriente Medio y el impacto de los aranceles sobre sus balances.

Entre las firmas más grandes se han registrado descensos de hasta dos dígitos en el beneficio neto, con un especial impacto entre las empresas alemanas del sector, como Grupo Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz, que recortaron sus ganancias un 28,4%, un 23% y un 17,2%, respectivamente, en términos interanuales. En el caso de los tres grupos, las entregas han descendido tanto en términos globales como en China, donde se han enfrentado a la fuerte competencia en el país de las marcas patrias.

Por el contrario, Mercedes-Benz y Stellantis lograron incrementar sus volúmenes de ventas en Estados Unidos, mientras que BMW moderó el descenso al 4%. Según Scope Ratings, Mercedes-Benz se vio favorecida por la fuerte demanda de vehículos SUV, lo que previsiblemente le permitió ganar cuota de mercado.

SITUACIONES EXCEPCIONALES DE STELLANTIS, SEAT Y CUPRA

En el otro lado de la balanza se han situado Stellantis o Seat y Cupra, cuyos beneficios han crecido respecto al año anterior debido a circunstancias excepcionales.

En el caso de Seat y Cupra, la firma española ha cerrado el primer trimestre del año con un beneficio operativo de 43 millones de euros, un 760% más, por el "riguroso control de costes y gastos indirectos" y el fin de los aranceles al Cupra Tavascan por parte de China.

De su lado, Stellantis ha logrado un beneficio neto de 377 millones de euros en el primer trimestre de año frente a las pérdidas de 387 millones de euros del mismo periodo del año anterior. El grupo automovilístico franco-italiano ha explicado que este buen resultado refleja principalmente un aumento del volumen de ventas y un mejor desempeño operativo.

Entre otros, los ingresos netos aumentaron un 6% interanual hasta alcanzar los 38.100 millones de euros, gracias a la mejora del rendimiento en Norteamérica, así como a los avances en Europa ampliada y Oriente Medio y África.

Por último, Scope Ratings también alerta de que el endurecimiento comercial coincide con nuevas tensiones en la cadena de suministro derivadas de la crisis de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, factores que limitan el acceso a materias primas estratégicas para la industria automovilística, como el helio y diversos productos petroquímicos utilizados en plásticos, pinturas y caucho.