Miguel Flores
Al Eizariya (Cisjordania), 10 may.- El suburbio de Al Eizariya, tres kilómetros al este de Jerusalén, recibió esta semana hasta 50 órdenes de demolición inmediata de comercios situados en la carretera principal, sobre la que Israel quiere construir un paso directo con Maale Adumim, su mayor asentamiento en Cisjordania.
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A los talleres, almacenes y demás comercios de esta carretera han llegado en los últimos días coches blindados del Ejército israelí con un recordatorio para sus propietarios palestinos: tienen que desalojar la zona antes de hoy domingo.
Israel amenaza con ejecutar las demoliciones a pesar de que sus tribunales aún no han dado respuesta a las apelaciones de los vecinos de Al Eizariya, explica a EFE Omar Rayub, de la oficina de Información de la Gobernación de Jerusalén, que administra regiones al este de la ciudad.
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"Teníamos hasta mediados de mayo para que saliera una resolución a las órdenes de desalojo que ya recibimos en 2025, pero [el Ejército] va a actuar antes que la Justicia", añade.
"El juzgado soy yo", respondió un oficial de la Autoridad Civil israelí -organismo del Ministerio de Defensa encargado de administrar el Área C de Cisjordania- cuando Mohamed Abu Ghalia, herrero y propietario de un desguace previsto para ser demolido, le preguntó si había una orden judicial que justificara las próximas demoliciones en Al Eizariya.
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"Ellos son los que deciden, y contra eso no podemos hacer nada", lamenta Abu Ghalia, de 48 años y padre de seis, en conversación con EFE.
En esta área C de Cisjordania, que Israel administra en lo civil y militar, el motivo oficial de los derribos es que los 50 comercios en la carretera de Al Eizariya se construyeron sin permiso.
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Sin embargo, la oenegé israelí Peace Now alega que las demoliciones están relacionadas con un nuevo proyecto de carretera que conecte el cercano asentamiento de Maale Adumim con Jerusalén y al que no tendrán acceso los palestinos.
A los pies de Maale Adumim, donde más de 40.000 israelíes viven en territorio palestino ocupado, Al Eizariya cobra un valor geográfico indispensable para cualquier proyecto de enlace entre el mayor asentamiento israelí en Cisjordania y Jerusalén.
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Por ese motivo, en agosto de 2025, coincidiendo con la aprobación en la Knéset (Parlamento) israelí del proyecto de expansión E1 al este de Jerusalén, la Administración Civil expidió las primeras órdenes de evacuación en Al Eizariya.
Según Rayub, de la Gobernación palestina de Jerusalén, el objetivo de Israel con este proyecto es llevar a cabo la mayor anexión desde 1967 y colonizar partes del este de la ciudad que suponen un 3 % del territorio total de Cisjordania.
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Para ello, es prioritaria la construcción del bautizado como Tejido de Vida, un enlace directo entre Maale Adumim y Jerusalén al que no tendrían acceso los residentes palestinos del área. Para Peace Now, este proyecto "eliminaría cualquier posibilidad de una solución de dos Estados y perjudicaría gravemente a la economía palestina y a la capacidad de desarrollar un futuro Estado", auguraba la oenegé en un comunicado emitido el viernes.
Tan pronto como los coches blindados abandonan Al Eizariya, Mohanad Abu Aish vuelve a la carnicería que le ha dado de comer a su familia y a la de sus cuatro empleados. El hombre, de 43 años, reanuda el corte de una ternera mecánico, como si no le acabaran de decir que a su local y fuente de ingresos le quedan días de vida.
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"Sin un 'Buenos días' ni un '¿Cómo estás?', te avisan de que van a destruir así porque sí una tienda que me costó 400 mil séquels. ¿Adónde me voy ahora? Tengo cuatro trabajadores contratados, cada uno con su mujer y sus hijos. ¿Adónde me los llevo?", implora.
"Llegan, empiezan a hacer fotos y te dicen que esta es un área militar. Pero esto no es un área militar. Es tierra palestina, propiedad de los palestinos, y no de ellos", reclama Abu Ghalia, el dueño del desguace.
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"Te dicen que quieren construir aquí una carretera. Vale, queréis construir una carretera. Venís y nos dais un plazo determinado", negocia Abu Ghalia con un 'tú' que llegó, impuso sus condiciones y se fue sin dar a los vecinos de Al Eizariya la oportunidad de rechistar.
"Yo tengo aquí nueve dunams [9.000 metros cuadrados]. Puedo dar el 20 % de la tierra. El 30 %, ¡el 40 % incluso! Pero que me dejen algo. El problema es que lo quieren todo", lamenta el herrero, antes de concluir que, más allá de carreteras, el proyecto de Israel es el desplazamiento de los palestinos: "No había más que ver al oficial del Ejército: estaba feliz, satisfecho por expulsarnos". EFE
(Foto) (Vídeo)
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