La 'número dos' del Laborismo ve necesario un "cambio de ritmo" pero defiende la continuidad de Starmer

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La líder adjunta del partido Laborista de Reino Unido, Lucy Powell, ha reconocido que hace falta "cambiar el paso" tras los pobres resultados del partido del Gobierno británico en las elecciones municipales de esta semana pero ha defendido a capa y espada al máximo dirigente de la formación, el primer ministro británico Keir Starmer, en medio de la lluvia de críticas que exigen su dimisión.

"No tengo ganas de escuchar nada más sobre las especulaciones sin freno de las últimas semanas. Tenemos que ponernos manos a la obra", ha manifestado Powell en una entrevista este sábado con la cadena BBC donde ha repudiado la mera posibilidad de plantear abiertamente un debate sobre la continuidad de Starmer.

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"Daríamos el pistoletazo de salida a un debate molesto y sin fin", ha contemplado antes de asegurar que en el partido Laborista "no habrá OPAs hostiles" para arrebatar el cargo a Starmer. El partido, no obstante, tiene que "reflexionar, escuchar y prestar atención" a los cambios que le ha pedido el electorado, "pero también apoyar a Keir como líder de un solo equipo".

Clive Betts, uno de los diputados laboristas más veteramnos, ha comparecido también ante los micrófonos de la BBC con una postura radicalmente contraria: el pueblo ha perdido la confianza en Starmer y hace falta un cambio de liderazgo tras unos resultados electorales "devastadores" y marcados por el ascenso del ultranacionalismo.

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O Starmer continúa y el Partido Laborista pierde "por goleada" en las próximas elecciones, o Starmer decide quedarse y una "batalla interna" aleja al público y podría provocar una derrota electoral, o Starmer reconoce "por el bien del país" que "tiene que dimitir" en un "futuro no muy lejano", ha planteado Betts.