Las elecciones del Reino Unido en seis claves

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Londres, 8 may (EFE).- Las elecciones de ayer jueves en el Reino Unido eran regionales en el caso de Escocia y Gales, y municipales parciales en el caso de Inglaterra (con 5.000 asientos municipales en juego), pero los resultados que se van conociendo a cuentagotas han supuesto varios cataclismos que ya tienen una lectura nacional.

El Partido Laborista de Keir Starmer, que hace solo dos años ganó por mayoría absoluta las elecciones generales, ha sufrido un batacazo histórico en territorios que hasta ahora eran sus feudos, como ha sucedido en Gales, buena parte de Londres o en Liverpool. Y salvo en escasas excepciones, sus votos parecen haber ido a los populistas derechistas de Reform UK.

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El partido conservador Reform UK, fundado por el populista Nigel Farage casi con las cenizas del Brexit, consigue un avance superior al que le daban las encuestas y logra una gran implantación municipal en Inglaterra (suma 781 escaños con la mitad del escrutinio), además de entrar con fuerza en el Parlamento galés (Senedd). Farage ya ha dicho que se siente listo para vencer en las próximas elecciones generales.

Los conservadores no han logrado capitalizar el descontento con el Gobierno laborista de Londres y también caen con fuerza. Como resultado, el bipartidismo, que ha definido al sistema político británico desde hace más de cien años, queda difuminado por un sistema de partidos mucho más fragmentado, que anticipa una formación de gobiernos municipales y regionales que dependerán de difíciles negociaciones.

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En Gales, que ha sido durante más de un siglo terreno vedado del laborismo, ha ganado con claridad el partido nacionalista Plaid Cymru, seguido por los populistas de Reform UK, mientras que el laborismo queda relegado a un humillante tercer lugar.

El Partido Nacional Escocés (SNP), que domina la política escocesa desde 2007, ha sabido capitalizar el descontento popular, que ha dirigido sus agravios contra el Gobierno central. Sin embargo, el 39 % de porcentaje de votos logrados por el SNP no parece que les vayan a ser suficientes para lograr la mayoría absoluta, un objetivo que el partido acariciaba para pedir una nueva convocatoria de autodeterminación.

El Gobierno central de Londres encabezado por Keir Starmer queda seriamente tocado por unas elecciones a las que todos los actores aplicaban una lectura nacional y no meramente municipal. Aunque las voces dentro del laborismo para que Starmer dimita aún no son un clamor, queda claro que tendrá que hacer frente a un gran descontento en sus propias filas. EFE