El CSIC obtiene dos proyectos Pathfinder Challenges del Consejo Europeo de Innovación

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha obtenido dos proyectos Pathfinder Challenges del Consejo Europeo de Innovación (EIC).

Según ha detallado este jueves el organismo estatal, los investigadores del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETCC-CSIC) José Luis García y Marta Castellote desarrollarán una plataforma integrada para automatizar la construcción de viviendas sostenibles mediante microfactorías robóticas in situ.

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Por su parte, Ana Conesa, investigadora del CSIC del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio-CSIC-UV), aprovechará un sistema natural de comunicación de las plantas basado en vesículas extracelulares para crear nuevas herramientas para mejorar el trigo frente a la sequía y la falta de nutrientes.

Las EIC Pathfinder Challenges son convocatorias de financiación enfocadas en desarrollar tecnologías radicalmente innovadoras y de alto riesgo (TRL 2-4) en áreas temáticas específicas marcadas como retos por la Comisión Europea, que buscan transformar investigaciones de laboratorio en futuros líderes de mercado, financiando proyectos de equipos multidisciplinares que aborden retos globales.

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Respecto al proyecto de José Luis García y Marta Castellote, ha explicado que desarrollará una plataforma integrada para automatizar la construcción de viviendas sostenibles mediante microfactorías robóticas in situ, grúas semiautónomas y robots móviles que colaborarán de forma segura con personas.

La propuesta combina estos sistemas físicos con un ecosistema digital basado en gemelos digitales (réplicas virtuales) y un secuenciador adaptativo que coordina en tiempo real las tareas de humanos y robots.

"Queremos demostrar que un nuevo modelo constructivo circular, capaz de ensamblar, desmontar, reformar y reutilizar edificios de madera de forma autónoma es posible", señala García, que añade: "Nuestro objetivo final es reducir costes, emisiones y tiempos de construcción y facilitar, así, la adopción masiva de la robótica en el sector europeo de la edificación sin exigir grandes inversiones iniciales".

Por otro lado, el proyecto de Ana Conesa aprovechará un sistema natural de comunicación de las plantas basado en vesículas extracelulares, unas diminutas partículas que las raíces liberan al suelo para interactuar con los microorganismos que las rodean.

"Analizando las moléculas que contienen estas vesículas y cómo influyen en el microbioma del suelo, desarrollaremos nuevas herramientas para mejorar el trigo frente a la sequía y la falta de nutrientes, combinando biología vegetal, microbiología, inteligencia artificial, mejora genética avanzada y el diseño de biofertilizantes inteligentes de base biológica", explica la investigadora del I2SysBio.

Según Conesa, esta iniciativa es importante porque aborda algunos de los grandes retos actuales de la agricultura: la pérdida de productividad por el cambio climático, la degradación de los suelos y la dependencia de fertilizantes químicos contaminantes.

"Proponemos un cambio de enfoque, pasando de prácticas intensivas en insumos a una agricultura que aprovecha los propios mecanismos naturales de las plantas, lo que permitiría producir alimentos de manera más sostenible, resiliente y respetuosa con el medio ambiente, en línea con las estrategias europeas de transición ecológica y seguridad alimentaria", señala la investigadora.