Gabriel García Luna, el juez que asume el reto de limpiar la Fiscalía de Guatemala

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Ciudad de Guatemala, 5 may  (EFE).- El abogado Gabriel Estuardo García Luna, designado este martes como nuevo fiscal general y jefe del Ministerio Público de Guatemala (Fiscalía), es un juez de carrera con casi tres décadas de experiencia, que asume el reto de restaurar el camino de la justicia a partir del próximo 17 de mayo tras las acusaciones de corrupción contra su predecesora, Consuelo Porras Argueta.

García Luna llega al cargo designado por el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo de León, quien le confió la dirección de la entidad encargada de la persecución penal en el país centroamericano.

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Su nombramiento pone fin a ocho años de gestión de la fiscal actual, con Consuelo Porras a la cabeza, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea por diversos casos de corrupción y por, aseguran, socavar la democracia al intentar anular los resultados electorales de 2023, en los que salió electo Arévalo de León.

La hoja de vida del nuevo fiscal destaca por un ascenso constante desde 1997, ocupando puestos de oficial y secretario en el Organismo Judicial, pasando por juez de paz y de primera instancia, hasta llegar a ser magistrado de sala en el área penal.

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Graduado de la universidad Rafael Landívar (privada) y doctor en Derecho por la Universidad de San Carlos (estatal), su perfil como juez se complementa con su experiencia docente al impartir clases de licenciatura y maestría en ambas casas de estudio.

Asimismo, ha colaborado como instructor en la Escuela de Estudios Judiciales en el área de Derecho Penal, reforzando su perfil técnico frente a los examinadores.

Como presidente de la Junta de Disciplina Judicial, García Luna fue criticado por diversos sectores por sancionar de manera leve a la jueza Rocío Murillo, señalada de no ejecutar una orden judicial un día antes del incendio que se cobró la vida de 41 niñas en 2017 en un hogar estatal y que quizá podría haber evitado la tragedia.

García Luna ha intentado proyectar una imagen de independencia técnica en un proceso de selección marcado por la vigilancia internacional y la intervención de la Corte de Constitucionalidad, máximo tribunal del país.

En su comparecencia final ante la Comisión de Postulación, a cargo de elegir a los seis candidatos finales para el cargo, García Luna aseguró que un fiscal "no defiende intereses particulares, busca la verdad material y debe actuar con cero injerencia externa".

El plan de trabajo del nuevo fiscal propone una persecución penal estratégica y basada en el análisis criminal para evitar el colapso del sistema.

 Al mismo tiempo romper con la política de "tasas de desestimación" implementada durante la gestión de Porras Argueta, que ha sido cuestionada por diversos sectores por priorizar las estadísticas cuantitativas y el cierre masivo de expedientes sobre la resolución real de los casos.

El mandato de García Luna (2026-2030) comienza con la exigencia social de detener la persecución judicial contra exfiscales, periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos, y su principal desafío será demostrar que la Fiscalía puede operar como una institución autónoma. EFE