El ascenso de populistas pone en jaque un siglo de bipartidismo en el Reino Unido

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Judith Mora

Londres, 5 may (EFE).- El rápido ascenso de formaciones populistas que desafían el poder establecido amenaza con poner fin a más de un siglo de bipartidismo en el Reino Unido, en el que el Partido Conservador y el Laborista se han ido alternando en el poder.

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Aunque ese duopolio surgido a principios del siglo XX ya se tambaleó cuando los conservadores se coaligaron con los liberaldemócratas entre 2010 y 2015, fue el referéndum del Brexit de 2016 el que desencadenó los cambios sociales que llevaron a la actual fragmentación del voto.

Al avance de la formación populista de derechas Reform UK por el descontento ciudadano tras catorce años de gestión 'tory', se ha sumado el auge de un renovado Partido Verde, que capitaliza la decepción con los laboristas desde su llegada al poder en julio de 2024.

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Las elecciones municipales parciales en Inglaterra del próximo jueves, y las autonómicas en Escocia y Gales -donde los sondeos auguran un ascenso de los nacionalistas-, permitirán comprobar el grado de desgaste de las dos formaciones históricas, que atraviesan uno de sus momentos más bajos.

Según el último sondeo de YouGov, Reform UK lidera la intención de voto a nivel nacional con un 26 %, seguido del Partido Conservador (19 %) y el Laborista (18 %), mientras que los Verdes (15 %) superan a los liberaldemócratas.

Las distintas encuestas publicadas tras los comicios generales de hace casi dos años, conservadores y laboristas juntos apenas alcanzan el 40 % del apoyo.

Esto lleva a los expertos a plantearse si los dos grandes partidos han perdido su hegemonía política o si se trata de un fenómeno transitorio.

"Estamos en aguas inexploradas", señala a EFE el politólogo John Curtice, de la universidad escocesa de Strathclyde.

Curtice explica que en la fragmentación del voto confluyen tanto factores estructurales como coyunturales.

"El Brexit cristalizó cambios estructurales que ya venían produciéndose y desplazó la forma en que los ciudadanos deciden su voto: cada vez pesa menos la clásica división entre izquierda y derecha y cobran más importancia cuestiones como los valores, la identidad o la inmigración", afirma.

Pero también hay factores circunstanciales, añade, como "la erosión del Partido Conservador tras varios mandatos consecutivos y la impopularidad del primer ministro laborista, Keir Starmer, que no consigue conectar con el electorado".

Sophie Stowers, analista del centro de investigación social More in Common, opina que el factor principal que explica el cambio en el comportamiento electoral es "el descontento con los partidos tradicionales, tanto por la gestión económica como por la percepción de promesas incumplidas en ámbitos como la inmigración y el coste de la vida".

Por ello, considera que el auge de formaciones como Reform UK, los Verdes o los partidos nacionalistas en Escocia y Gales responde más "a una dinámica de volatilidad que a un cambio estructural irreversible".

Hasta ahora, por tamaño e implantación territorial, los partidos Conservador y Laborista se han beneficiado del sistema electoral británico de escrutinio mayoritario uninominal, en el que gana un escaño el candidato más votado en cada circunscripción, con independencia del apoyo que obtenga su partido en el conjunto del país.

Este método ha amplificado históricamente el peso de las grandes formaciones: en las pasadas elecciones generales, el Partido Laborista logró una mayoría absoluta de 411 escaños con un 33,7 % del voto, mientras que Reform UK, con más del 14 %, obtuvo únicamente cinco diputados.

El sistema mayoritario uninominal se utiliza también en las elecciones municipales en Inglaterra, mientras que para elegir su Parlamento autonómico Irlanda del Norte -que este jueves no va a las urnas- emplea un sistema proporcional, al igual que Gales, que este año lo adopta por primera vez. Escocia, por su parte, tiene un sistema mixto.

A medida que los partidos minoritarios avanzan, cabe esperar que, como ha ocurrido en el pasado, aumenten la presión para reformar el sistema electoral nacional hacia un modelo más proporcional, al estilo de la mayoría de países europeos.

Aunque, como dice a EFE Stowers, "a las formaciones grandes no les interesa el cambio", Curtice considera inevitable que el debate se reabra: "La cuestión de la reforma electoral va a despegar en algún momento", vaticina. EFE

(foto)(vídeo)