Madrid/Vitoria (España), 4 may (EFE).- El explorador español Miguel Gutiérrez-Garitano presenta este lunes en el Instituto Geográfico Nacional los resultados de una expedición que defiende la posibilidad de que el oasis de la mítica ciudad perdida de Zerzura estuviera en el norte de Chad y no en Egipto, como se creía hasta ahora.
Avalada por la Sociedad Geográfica Española, la expedición de Gutiérrez-Garitano llevó a este investigador -conocido por sus estudios arqueológicos en Perú y Pakistán- al desierto líbico de Chad y las observaciones recogidas permiten plantear que Zerzura se inspiró en los lagos Ounianga de este país africano, ubicado al suroeste de Egipto, con el que no comparte frontera.
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Buscada por exploradores árabes y europeos desde la Edad Media, el "oasis de los pájaros" o "ciudad blanca como una paloma", según descripciones de antiguos textos fue la obsesión, entre otros, del aristócrata húngaro Lazlo Almasy, conocido entre el gran público por la interpretación que Ralph Fiennes hizo de él en la película 'El paciente inglés' de Anthony Minghella y basada, muy libremente, en su vida aventurera.
La primera referencia europea moderna a este lugar mítico data de 1835 y se debe al explorador británico John Gardiner Wilkinson, que recogió vagas informaciones acerca de un oasis con abundante vegetación y ruinas desconocidas.
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En 1930, un grupo de exploradores fundó en un bar de la ciudad de Wadi Haifa (Sudán) el Club Zerzura, con la misión de encontrar el lugar y dos de sus fundadores, el británico Ralph Bagnold y el propio Almasy, la rastrearon conjuntamente aunque luego la Segunda Guerra Mundial los situó en bandos opuestos.
No encontraron Zerzura pero trazaron la cartografía de parte del desierto incluyendo descubrimientos como la famosa Cueva de los Nadadores de Gilf al-Kebir (Egipto) con pinturas rupestres del Neolítico.
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Sin embargo, "ese lugar no conecta en absoluto con los elementos de la leyenda" al ser una zona conocida en Egipto igual que otras como Nubia o Fezzan, apuntó Gutiérrez-Garitano, quien subrayó que "en época medieval, sólo el área de los tubu, en Ounianga era tierra desconocida para los árabes, y es ahí donde (Almasy) debió buscar".
"El problema de los exploradores clásicos es que buscaban un lugar concreto y no el eco de un mito", subrayó el explorador español, porque "las leyendas son deformaciones a partir de realidades que viajaban de boca en boca gracias a esclavistas y comerciantes".
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"Zerzura se encuentra en el lugar que inspiró estas leyendas, no en una x en el mapa egipcio, y un estudio del mito nos lleva a Ounianga", agrupación de lagos en torno a los cuales se concentraba la población desde el Neolítico, en una región aislada y remota al norte de Chad.
"Las fuentes árabes hablan de un gran oasis lleno de pájaros", indicó, y esos lagos acogen una avifauna abundante en "un lugar alejado de todo, que solamente se podía intuir por la presencia de pájaros en el cielo: por eso la idea de las aves como llave para acceder".
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Además, era una ciudad de color blanco y en su capital, Ounianga Khebir, existen canteras de caliza blanca con que se construyen las viviendas, con recintos antiguos de adobe en sus cimas, que datan desde época medieval y servían de fortalezas.
La zona generaba riqueza por el peaje que cobraban sus habitantes a las caravanas y por sus salinas y cuenta también con tumbas megalíticas que "a ojos de comerciantes o caravaneros medievales, podían verse como grandes tumbas llenas de tesoros". EFE
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