La obsesión de Trump por su imagen: en billetes, monedas, instituciones y hasta pasaportes

Guardar

Washington, 3 may (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido su imagen en un elemento omnipresente en símbolos oficiales, documentos de identificación y hasta edificios, en una acumulación de iniciativas que muestran la obsesión por estampar su sello personal en múltiples ámbitos de la vida institucional y fabricar un legado antes siquiera de dejar el cargo.

La más reciente de estas acciones es el lanzamiento de nuevos pasaportes conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia del país, que incluirán el rostro del mandatario junto a la Declaración de Independencia y la bandera estadounidense, además de su firma en color dorado en una de las páginas interiores.

PUBLICIDAD

Pero la presencia de Trump no se limita a pasaportes.

El Departamento del Tesoro anunció que su firma aparecerá en futuros billetes de dólar, lo que marcaría la primera vez que la rúbrica de un presidente en ejercicio se incluye en el papel moneda estadounidense, con una emisión prevista antes del 4 de julio y que, según el Gobierno, busca destacar los logros económicos de su mandato.

PUBLICIDAD

A esto se suma la aprobación de una moneda conmemorativa de oro de 24 quilates con la imagen de Trump apoyando sus puños sobre un escritorio, que ya se exhibe en la Galería Nacional de Retratos de Washington.

El diseño, avalado por un comité federal de arte integrado por miembros nombrados por el propio Trump, ha sido cuestionado por la normativa que prohíbe representar a presidentes en ejercicio en dinero en circulación.

Fuera del ámbito monetario, la imagen del mandatario se ha extendido al paisaje urbano de la capital, donde grandes fotografías suyas cubren fachadas de edificios en una omnipresencia visual poco habitual para un presidente en funciones.

Su rostro también se ha abierto paso en el ámbito del senderismo, ya que protagoniza los pases anuales de los parques nacionales como parte de las celebraciones por el día de la independencia, de modo que el acceso a montañas y bosques viene ahora acompañado del mismo retrato oficial.

La estrategia de colocar su apellido en piedra ha llegado a algunos de los edificios más simbólicos de la capital estadounidense, donde espacios concebidos como monumentos "de todos" han pasado a llevar, en mayor o menor medida, la marca Trump.

El pasado diciembre, el Departamento de Estado presentó la nueva fachada del Instituto de la Paz de Estados Unidos, con el rótulo de "Instituto de Paz de Estados Unidos Donald J. Trump", rebautizando por primera vez un centro creado por el Congreso y dedicado durante décadas al estudio y la prevención de conflictos.

Pocas semanas después, el histórico Centro Kennedy de Washington, principal recinto de artes escénicas de la capital y memorial oficial de John F. Kennedy, fue rebautizado por su junta directiva como Centro Donald J. Trump y John F. Kennedy", una decisión que desató el malestar de la familia Kennedy y abrió el debate sobre hasta qué punto el presidente puede transformar un legado cultural dedicado al legado del mandatario asesinado.

Además, en un intento frustrado, Trump llegó incluso a plantear que se rebautizara el aeropuerto Washington-Dulles y la estación Penn de Nueva York con su nombre como condición para desbloquear fondos federales destinados a un proyecto ferroviario en la gran manzana, valorado en unos 16.000 millones de dólares. EFE