Opositor Mariko buscado por la junta de Mali defiende el diálogo con yihadistas y rebeldes

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Rabat, 3 may (EFE).- El opositor maliense Oumar Mariko, buscado por la junta militar en el poder en Malí tras ser acusado de complicidad en la ola de ataques del 25 de abril contra Bamako y varias localidades del país, reivindica el diálogo con grupos yihadistas y rebeldes separatistas como vía para instaurar la paz en el frágil país del Sahel.

En una entrevista con EFE por videollamada, Mariko (67 años), médico de formación y exdiputado actualmente en el exilio, acusa a la junta militar en el poder de querer "continuar con la aventura bélica".

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El nombre de Mariko, quien rehusó a dar detalles de su paradero, apareció, junto al de otros cargos militares en activo o retirados, en un comunicado emitido la noche del viernes por el fiscal militar del Tribunal Militar de Bamako, en el que se les acusa de complicidad en los ataques del pasado 25 de abril.

En ese día Bamako y varias localidades fueron objeto de ataques simultáneos y coordinados por los rebeldes del Frente de Liberación del Azawad (FLA), que reivindica la independencia de una amplia zona desértica en el norte del país, y por los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, afiliado a Al Qaeda en el Sahel), en los que fue asesinado el ministro maliense de Defensa, Sadio Camara.

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A raíz de la decisión del Tribunal Militar, las autoridades malienses lanzaron el sábado una campaña de arrestos en las que fue detenido el suboficial Moussa Diane y el exministro y abogado Mountaga Tall.

"En cuanto escuché este comunicado, sentí sinceramente pena por este fiscal. Y mucha compasión por mi país y por mi pueblo. El fiscal sabe muy bien que no tengo ninguna relación con ninguna de las personas mencionadas en su comunicado (...). La única persona que conozco es Soiba Diarra (militar retirado) y hace más de 13 años que no tengo ningún contacto con él, ni telefónico ni físico", asegura.

Mariko sostiene que esta decisión tenía como objetivo "socavar" una iniciativa que inició recientemente de reunirse con los representantes de JNIM, encuentros que asegura que tenían como objetivo obtener la liberación de soldados en manos de los yihadistas e iniciar un proceso de diálogo para acabar las hostilidades.

"He iniciado un proceso en el que exijo que pongamos fin a la aventura bélica para detener la matanza de la población y de los soldados implicados en el combate, con el fin de que se experimente otra forma de actuar, es decir, el diálogo. Para demostrar que el diálogo era posible, me dirigí al centro de la zona controlada por los yihadistas. Fui en tres ocasiones. Intercambié con ellos en los debates. Solo había un único tema: la paz", sostiene.

El opositor maliense señala que a raíz de estos encuentros consiguió la liberación de cuatro soldados malienses el pasado 28 de marzo, al tiempo que acusa a las autoridades transitorias de recurrir a la "calumnia" y la "mentira" para deslegitimar su iniciativa y "ocultar su incapacidad para gestionar la crisis".

Además, lamenta que la crisis de inestabilidad que azota el país africano ha causado "demasiadas muertes", al tiempo que defiende el diálogo con JNIM: "Los que hacen la guerra son jóvenes malienses de 18, 20 y 22 años. Han demostrado, para mí, que pueden estar abiertos al diálogo y a la paz".

Mariko es considerado una figura histórica del movimiento estudiantil que participó en las protestas contra el régimen de Moussa Traoré a comienzos de los años noventa, ha sido diputado en la Asamblea Nacional y se ha caracterizado por su postura crítica hacia distintos gobiernos y la presencia extranjera en el país, manteniendo su oposición a las autoridades de transición tras los golpes de Estado de 2020 y 2021.

El político maliense critica la actual cooperación militar entre Rusia y Mali, que calificó de "basada en el mercenarismo".

La cooperación militar entre ambos países se materializa a través del despliegue de las fuerzas paramilitares del Cuerpo Africano 'Africa Corps' en el territorio maliense tras el acercamiento entre Moscú y la junta militar de Bamako para apoyar la lucha contra los grupos yihadistas, después del distanciamiento de Mali de sus socios occidentales.

Mariko considera que Rusia pudo en el pasado desempeñar un papel de mediación: "Para mí, Moscú habría podido paliar la situación. ¿Cómo? Convocando una conferencia para la paz". Sin embargo, estima que hoy es "demasiado tarde". EFE