Una ONG surcoreana alerta de un aumento significativo de las ejecuciones en Corea del Norte tras la pandemia

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El Grupo de Trabajo para la Justicia Transicional (TJWG), una ONG surcoreana, ha alertado este martes de que se produjo un aumento significativo de las ejecuciones en Corea del Norte después de la pandemia de coronavirus entre los años 2020 y 2024, un lapso de tiempo en el que se registraron 153 ejecuciones o condenas de este tipo en varios puntos del país.

Así, ha lamentado que tras el cierre de las fronteras del país asiático a causa de la propagación de la COVID-19, esta cifra de ejecuciones y condenas ascendió un 116,7% --de 30 a 65 casos--, mientras que la de personas sujetas a estas sentencias sufrió un aumento del 247,7%.

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La gran mayoría de estos casos están relacionados con cuestiones religiosas, superstición o el consumo de contenido cultural extranjero, como series de televisión surcoreanas o discos de K-pop. Esta misma cifra se había reducido entre los años 2015 y 2019 ante la presión ejercida por la comunidad internacional tras la publicación de una investigación significativa realizada por la ONU.

Sin embargo, esta tendencia volvió a aumentar después del cierre por la pandemia, tal y como indica el informe de TJWG, que sitúa al menos 46 puntos en los que se llevan a cabo estas ejecuciones en al menos una decena de localidades de toda Corea del Norte.

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"Tras las frecuentes ejecuciones en los primeros años del liderazgo de Kim Jong Un, el régimen restringió un poco el uso de esta práctica ante el debate sobre la idea de llevar a Kim ante el Tribunal Penal Internacional, pero las ejecuciones volvieron a crecer ante la ausencia de presión internacional por la COVID-19", recoge el texto.

El proyecto, que se remonta a 2015, busca "sensibilizar a la comunidad internacional sobre Corea del Norte como un país que ha abusado de la pena de muerte como herramienta para la supervivencia del régimen, junto con países como Irán y China", de cara al IX Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que se celebrará en París en junio y julio de este año.

Para ello, el informe analiza 144 casos de ejecuciones y condenas a muerte, así como las tendencias anuales, la distribución nacional, los tipos y lugares de ejecución y las categorías de delitos capitales. Las cinco principales regiones de ejecución son las ciudades de Hyesan, Pyonyang, Chongjin, Hamhung y Hoeryong.

Más del 70% de estas ejecuciones fueron públicas, y la gran mayoría se llevaron a cabo mediante fusilamiento, según el documento, que alerta de que "a medida que el régimen busca una cuarta sucesión hereditaria al poder, existe un alto riesgo de que aumenten las ejecuciones para reforzar el control cultural e ideológico y mantener el dominio político".