Starmer no dimitirá por el escándalo Mandelson y se ve preparado para presentarse a las próximas generales

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El primer ministro británico, Keir Starmer, ha asegurado este domingo que no se le ha pasado por la cabeza la idea de dimitir ante la presión que está recibiendo incluso desde su propio partido Laborista para dejar el cargo por los múltiples escándalos que envuelven al antiguo embajador de Reino Unido en Estados Unidos, Peter Mandelson.

Mandelson no solo está vinculado al fallecido empresario estadounidense y traficante sexual Jeffrey Epstein, sino que además está siendo objeto de una investigación por la Oficina Antifraude de la Unión Europea (OLAF) durante su mandato como comisario europeo entre 2004 y 2008. Además, Mandelson no superó una evaluación de seguridad sobre sus antecedentes personales, financieros y profesionales durante sus preparativos para asumir el cargo diplomático en EEUU, que acabó ostentando de todas maneras. Starmer aseguró, indignado, que no había sido informado de este suspenso.

El escándalo se ha llevado por delante al subsecretario permanente del Ministerio de Exteriores del país, Oliver Robbins, quien aseguró en declaraciones posteriores que existe una "atmósfera de presión" contra Starmer que podría estallar con las elecciones locales del 7 de mayo en Reino Unido, un referéndum 'de facto' sobre el escándalo, sobre el desempeño de Starmer y sobre el verdadero impacto de la reemergente ultraderecha.

"No hemos esperado 14 años para ser elegidos, no hemos recibido un mandato de cambio para luego no ejecutarlo", ha asegurado Starmer en entrevista al suplemento dominical del 'The Times' tras confirmar con un tajante "no" que no tiene intención de dimitir, y antes de añadir que está seguro de que se presentará a las próximas generales (de momento estimadas para agosto de 2029).

"Entiendo por qué hay preguntas. He respondido a muchísimas. Pero al mismo tiempo, tengo muchísimo trabajo por hacer en la guerra en dos frentes", ha asegurado en relación a Irán y a Ucrania el primer ministro británico, quien todavía se ve como el candidato más capacitado para abanderar al partido Laborista en los comicios que se avecinan.

"Las próximas generales van a ser unas elecciones muy importantes. Unas elecciones donde la pregunta clave será: ¿qué significa ser británico? Unas elecciones donde lo que yo llamaría valores patrióticos como la tolerancia, la decencia, la convivencia pacífica y la diversidad, se verán desafiados como nunca antes", ha indicado.

Starmer, por último, ha defendido su decisión de cesar a Robbins. "Olly tiene una trayectoria impecable y lo reconozco plenamente, pero cuando hay una doble señal de alarma que impide dar la autorización y genera gran preocupación, lo lamento, pero no acepto el argumento de que eso sea algo que no se le deba comunicar al primer ministro", ha indicado sobre la evaluación fallida de Mandelson.