Puerto España, 23 abr (EFE).- La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, afirmó este jueves que respalda la reorganización de activos entre Chevron y Shell, mientras el país se prepara para unas inminentes negociaciones con Venezuela sobre los recursos gasísticos transfronterizos.
"Si genera beneficios, no tengo ningún problema con ello. Si ellos están contentos y los inversores satisfechos, no me supone ningún inconveniente", aseveró la mandataria en una rueda de prensa.
Estas declaraciones se producen en un momento de cambios significativos en el panorama energético del Caribe, mientras las empresas multinacionales reestructuran sus carteras para adaptarse a las prioridades operativas y a las restricciones de las sanciones internacionales.
Tras esta reestructuración estratégica, Shell consolidará sus activos de gas natural mientras que Chevron reforzará su enfoque en la producción de petróleo crudo en Venezuela.
"Esperamos con interés trabajar con Shell y BP, ya que están directamente involucradas a través de NGC en Dragon y otros yacimientos frente a las costas de Venezuela y Trinidad", afirmó Persad-Bissessar, refiriéndose a la Compañía Nacional de Gas de Trinidad y Tobago (NGC).
En este sentido, la primera ministra confirmó que las relaciones entre ambos países siguen activas y espera realizar una visita a Caracas en breve.
Las relaciones entre Puerto España y Caracas han fluctuado a lo largo de los años, pero se han vuelto cada vez más tensas desde el regreso de Persad-Bissessar al poder.
El Gobierno de Nicolás Maduro declaró a la mandataria trinitense como "persona non grata" y Trinidad y Tobago reconoció a principios de abril a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela.
En este contexto, la exministra de Energía Carolyn Seepersad-Bachan advirtió que las próximas negociaciones entre ambos países determinarán la capacidad del país para lidiar con complejas realidades geopolíticas.
"Pondrán a prueba si los pequeños Estados energéticos pueden lidiar con éxito con las realidades de la geopolítica de las grandes potencias", expresó Seepersad-Bachan que participó en las negociaciones energéticas entre 2010 y 2015.
"El quid de la cuestión no es solo el acceso al gas, sino el control, la seguridad y la distribución de riesgos", apuntó, señalando que proyectos como Dragon y cualquier futura coordinación en torno a Loran-Manatee siguen estando sujetos a las sanciones de Estados Unidos.
En el centro de las conversaciones se encuentran proyectos energéticos clave, como los yacimiento Dragon y Loran-Manatee, ambos considerados fundamentales para la seguridad energética y la producción de gas natural licuado de Trinidad y Tobago.
Dragon, ubicado en aguas venezolanas pero cerca de la infraestructura energética de Trinidad y Tobago, ha sido identificado como una fuente potencial de suministro clave, mientras que Loran-Manatee se extiende a ambos lados de la frontera marítima entre los dos países.
El desarrollo de Dragon se ha retrasado repetidamente debido a las tensiones geopolíticas y las sanciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela.
Seepersad-Bachan señaló que el papel ampliado de Shell puede ofrecer ventajas prácticas en el entorno actual porque no dependerían de un único operador.
Sin embargo, advirtió que el éxito de cualquier acuerdo dependerá de sólidas garantías legales y comerciales.
"En un entorno geopolítico volátil, la diferencia entre el éxito estratégico y el riesgo financiero dependerá de cómo se gestionen estos riesgos en la mesa de negociaciones", sentenció.
El proyecto está siendo desarrollado por Shell en colaboración con NGC en virtud de una licencia de 30 años concedida por Venezuela.
Se prevé que el gas del yacimiento se transporte a través de un gasoducto de aproximadamente 11 millas hasta la plataforma Hibiscus, situada frente a la zona marina de la costa norte de Trinidad, lo que proporcionará una nueva fuente de suministro para el sector energético del país.
Durante la anterior administración de Trinidad y Tobago, de 2010 a 2015, el enfoque principal fue la cooperación energética pragmática.
Se alcanzaron acuerdos con Hugo Chávez y Maduro para unificar yacimientos de gas transfronterizos, lo que permitió el desarrollo conjunto a pesar de las diferencias políticas.
Sin embargo, desde 2025, la relación ha virado hacia una postura más hostil después de que Persad-Bissessar se alineara estrechamente con los intereses estratégicos de Estados Unidos, incluyendo el apoyo a medidas de seguridad regional en el Caribe. EFE