Lima, 21 abr (EFE).- Las elecciones generales de Perú quedaron empañadas por una serie de irregularidades en su organización que llevaron al candidato ultraderechista Rafael López Aliaga a denunciar, sin que haya pruebas sólidas, un fraude en su contra y pedir la captura inmediata del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, quien dimitió del cargo este martes.
Hasta el momento las irregularidades acontecidas han sido aparentemente involuntarias por una mala planificación, sin que haya evidencias sobre una intención manifiesta de dirigir o influenciar el resultado final de los comicios.
Al 94,95 % del escrutinio, la derechista Keiko Fujimori ha sido la más votada, con el 17 % de los votos válidos, mientras el izquierdista Roberto Sánchez (12 %) y López Aliaga (11,91 %) se disputan el restante lugar en la segunda vuelta.
El día de las elecciones, numerosos colegios en la capital Lima abrieron con varias horas de retraso por falta de material electoral, debido a problemas logísticos con la compañía contratada para su distribución y reparto, lo que generó grandes filas y malestar en los electores que esperaban votar desde primera hora de la mañana.
En los casos más graves, los centros afectados abrieron con cinco horas de retraso, y trece locales del sur de Lima tuvieron que hacerlo al día siguiera, en una decisión sin precedentes del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para que pudiesen votar 52.000 electores que no tuvieron oportunidad de hacerlo el domingo 12 de abril.
Por primera vez, debido a las denuncias de fraude, tampoco sin pruebas, vertidas por Keiko Fujimori al perder en 2021 contra el izquierdista Pedro Castillo (2021-2022), Perú cambió la ley para conservar todos los votos hasta la proclamación de resultados, de modo que puedan estar disponibles para ser recontados si se requiere.
El traslado de los votos hasta sus respectivos almacenes también estuvo lleno de deficiencias, pues en Lima se hizo en taxis comunes repletos de cajas sin la debida custodia, lo que causó el extravío de cuatro cajas con 1.200 votos ya computados que aparecieron posteriormente en un canal de televisión, que dijo haberlas encontrado supuestamente en la basura.
Para estas elecciones, la ONPE estrenaba el STAE (Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio), una plataforma digital implementada para que los miembros de la mesa electoral subiesen directamente a la base de datos los resultados del acta, sin necesidad de elaborarla a mano.
Sin embargo, las intermitencias y dificultades de conexión al sistema llevaron a que las mesas terminasen haciendo las actas a mano, y los fallos técnicos motivaron que miembros de mesa, cansados tras casi 24 horas de trabajo entre al votación y el conteo de votos desistiesen, como ocurrió en una mesa del Callao, donde rompieron el material producto de la frustración.
Presionado por las investigaciones abiertas en su contra y la solicitud de López Aliaga de ser detenido y enviado a la cárcel de manera inmediata, Corvetto presentó este martes su dimisión a la jefatura de la ONPE al asumir su responsabilidad sobre los problemas logísticos registrados en estos comicios.
La Junta Nacional de Justicia (JNJ) aceptó la renuncia del funcionario, quien al parecer cometió una contravención a la normativa que señala que su cargo es irrenunciable en mitad de un proceso electoral. EFE
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