Viviana García
Londres, 19 abr (EFE).- El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, se juega esta semana su futuro político cuando comparezca este lunes ante el Parlamento del Reino Unido para explicar cómo el exministro Peter Mandelson fue nombrado embajador en Estados Unidos a pesar de no haber superado una exhaustiva prueba de antecedentes de seguridad.
Mandelson, apodado "Príncipe de las tinieblas", ha sido siempre una figura controvertida por su capacidad para maniobrar, urdir intrigas y ejercer influencia en el laborismo, así como por sus vínculos con el pederasta estadounidense convicto Jeffrey Epstein.
El Gobierno de Starmer destituyó a Mandelson como jefe de la misión diplomática en Washington en septiembre de 2025 tras salir a la luz que había facilitado a Epstein documentos sensibles del Gobierno británico cuando era titular de Empresa en 2010, algo por lo que le investiga la Policía Metropolitana de Londres (Met, en inglés).
Desde septiembre de 2025, el primer ministro ha tenido que justificar una y otra vez, tanto ante el Parlamento como ante los medios de comunicación, por qué nombró a Mandelson embajador a pesar de su oscuro pasado. Mandelson se hizo cargo de la embajada británica en Estados Unidos en febrero de 2025.
El caso Mandelson se ha profundizado aún más después de que el periódico The Guardian reveló el pasado jueves que el antiguo ministro no superó una revisión interna de antecedentes de seguridad, algo que el primer ministro dijo desconocer por completo.
Esa indagación de antecedentes estuvo a cargo del Departamento de Escrutinio de Seguridad del Reino Unido (UKSV, en inglés), un organismo independiente que evalúa el historial personal de un candidato propuesto para ejercer un cargo público.
Tras conocerse la revelación del Guardian, el Gobierno dispuso la destitución de Olly Robbins, alto funcionario del Ministerio de Exteriores, que supuestamente ignoró la recomendación de la UKSV y dio por bueno el nombramiento de Mandelson, anunciado a finales de 2024.
El mismo viernes, Starmer admitió estar furioso de que nadie en su día le alertara sobre el resultado de la evaluación de antecedentes de Mandelson, pero se le cuestiona por qué no fue lo suficientemente curioso para indagar más -y saber el resultado- de esa verificación.
Los partidos de la oposición cuestionan la capacidad de Starmer como primer ministro y consideran que engañó al Parlamento cuando el pasado febrero dijo que se había seguido el "debido proceso" de indagación de antecedentes antes de designar a Mandelson embajador.
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, ha acusado a Starmer de incompetencia, de haber engañado al Parlamento y considera que su posición es ya "insostenible".
El portavoz conservador del Gabinete, Alex Burghart, dijo hoy a la cadena Sky que "resulta difícil de creer cualquier cosa que diga el primer ministro" y agregó que éste quiere "culpar a todos menos a sí mismo. Fue un nombramiento y debe asumir la responsabilidad".
En tanto, la ministra de Tecnología, Liz Kendall, afirmó hoy a la cadena BBC que si el primer ministro hubiera sabido el resultado de la revisión de los antecedentes de seguridad, "no habría realizado ese nombramiento. Creo que es fundamental dejar esto claro".
Los medios también cuestionan por qué Starmer no admitió públicamente en cuanto se enteró del resultado de verificación de datos de Mandelson a principios de la semana y por qué esperó a reaccionar una vez que el Guardian divulgó el jueves la información.
El Guardian también informó de que Antonia Romeo, jefa de la administración pública, y Catherine Little, secretaria permanente de la Oficina del Gabinete, se habían enterado antes que Starmer de que Mandelson no había superado la investigación de antecedentes.
La semana será también crucial para Starmer porque Olly Robbins explicará su parte de esta historia cuando comparezca el martes ante el Comité de Exteriores de la Cámara de los Comunes.
Según los medios, se espera que Robbins haga una fuerte defensa de su trabajo y admita que él simplemente cumplía las órdenes de un primer ministro determinado a nombrar a Mandelson como embajador en EE.UU.
Debido al escándalo, Mandelson ya ha renunciado a su escaño en la Cámara de los Lores (alta) y se enfrenta a una investigación penal por posible conducta indebida en cargo público.
Este escándalo vuelve a resurgir a pocas semanas de que se celebren las elecciones locales en Inglaterra y autonómicas en Escocia y Gales el 7 de mayo. Las encuestas sobre intención de voto presagian una debacle para el partido de Starmer. EFE
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