El Cairo, 14 abr (EFE).- La situación de miles de desaparecidos en Sudán "será central" al término de la guerra y condicionará la reconstrucción del país "como en cualquier proceso de posconflicto", remarca a EFE el jefe de operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en el país, José Luis Pozo Gil.
Un informe publicado este martes por el CICR con motivo del tercer aniversario de la guerra en Sudán advierte del aumento en un 40 % de los desaparecidos respecto al año pasado.
El español Pozo explica que su organización ha registrado 11.000 casos de desaparecidos en Sudán, pero que la dificultad para recopilar datos en el contexto del país hace probable que el número real sea más elevado.
En una nación "con relaciones sociales muy enraizadas en el territorio", las desapariciones, junto con los más de once millones de desplazados sudaneses, harán que "recomponer el tejido social en Sudán cueste muchísimo tiempo", advierte el miembro del CICR.
Según Pozo, la guerra que libran desde hace tres años el Ejército sudanés y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha evolucionado "de un estallido de violencia aguda a una crisis humanitaria profundamente arraigada", hasta el punto de que en la actualidad "no hay sudanés que no haya sido afectado por el conflicto".
"La situación ha continuado empeorando", reconoció, y seguirá en este camino "si no se aplica el derecho internacional humanitario (DIH) para limitar el impacto contra la población civil" en el día a día.
El último informe del CICR apunta también que "entre el 70 % y el 80 % de la infraestructura de salud en las zonas de Sudán afectadas por conflictos armados no está operativa o atraviesa una insuficiencia crítica de recursos".
Pozo insiste en que la normalización de los ataques contra la infraestructura civil conduce a situaciones como el brote de cólera vivido el año pasado, que afecto a "más de 100.000 personas" debido a la destrucción de instalaciones de saneamiento del agua.
Además, la pérdida de infraestructuras básicas no solo "complica la supervivencia" de la población en su día a día, sino que también supone un coste añadido en la reconstrucción de Sudán.
Pozo recuerda que una de las labores del CICR es promover el cumplimiento del derecho internacional humanitario entre las partes del conflicto, con las que sostienen "un diálogo confidencial y bilateral" que busca integrar el DIH en la doctrina militar del Ejército y las FAR para prevenir su violación.
A pesar de los esfuerzos de la organización por presionar en favor del DIH tanto desde dentro de Sudán como desde el exterior, el jefe de operaciones del CICR en Sudán reconoce que "es preocupante ver el punto al que hemos llegado".
Aunque sostiene que su labor "no se trata tanto de ver si hay un efecto positivo de inmediato" con la adopción de ciertos compromisos por la partes, sino en contar con "un espacio desde el que influir en la protección de las personas afectadas".
Entretanto, la organización ofrece apoyo a algunos de los afectados por la guerra restableciendo el contacto entre familias separadas, aportando muestras de ADN para reconocer fallecidos o entregando de bienes de primera necesidad. EFE