Ciudad de México, 14 abr (EFE).- El banco mexicano Banamex consideró este martes positiva la reapertura del debate sobre el "fracking" en México, aunque advirtió que su desarrollo enfrenta obstáculos de rentabilidad, financiamiento y diseño que lo vuelven, por ahora, un proyecto "cuesta arriba".
Durante una presentación sobre perspectivas económicas, Sergio Kurczyn, director del Área de Análisis Económico de Banamex señaló que el giro es relevante porque marca una diferencia frente al sexenio anterior, cuando el tema fue rechazado de forma abierta por el expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).
Aun así, matizó que abrir la discusión no basta para detonar inversiones en gas no convencional en el país.
El experto de Banamex sostuvo que la fracturación hidráulica, conocida como "fracking", sigue siendo más contaminante que las técnicas tradicionales, pero afirmó que sus efectos negativos se redujeron en los últimos años gracias a regulaciones y avances tecnológicos, sobre todo en emisiones de metano, incendios, reutilización de agua y químicos usados en la fractura de roca.
En este sentido, señaló que las emisiones de metano cayeron 70 % frente a etapas previas del desarrollo intensivo de esa industria en Estados Unidos; pero advirtió que el gran problema es económico.
Según expuso Kurczyn, el precio del gas natural en Norteamérica está por debajo de 3 dólares por millón de BTU, un nivel que complica volver rentable un proyecto de este tipo en México, incluso si se toma como referencia la experiencia de Texas, considerado el corazón de la revolución energética estadounidense.
El analista añadió que el plan presentado por el Gobierno deja vacíos relevantes, pues no distingue con claridad entre reservas probadas, probables y potenciales, ni explica de forma suficiente cómo se articularía la extracción de gas con la producción petrolera asociada, un elemento que fue clave en el caso texano para abaratar costos.
Como contraste, al director del Área de Análisis Económico de Banamex citó el caso de Argentina, donde dijo que hubo apoyo fiscal para impulsar proyectos de gas no convencional.
En México, en cambio, estimó que un esquema similar abriría preguntas sobre de dónde saldrían los recursos, en un entorno de restricciones presupuestales y presión sobre las finanzas públicas.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, informó en su conferencia diaria de prensa que la estrategia federal busca disminuir la importación de gas natural al elevar la producción de 3.834 a 5.000 millones de pies cúbicos diarios mediante la “recuperación sustentable” de reservas de gas.
Sheinbaum defendió el plan como una vía para reducir la dependencia energética de Estados Unidos, mientras un comité técnico evaluará alternativas para bajar el impacto ambiental, incluido el uso de agua no potable y menos químicos.
Para este eje, el Gobierno mexicano prevé que Pemex encabece la explotación de yacimientos no convencionales para gas en el norte y el golfo de México. EFE
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