Ana Báez
Ciudad de México, 12 abr (EFE).- Un mural, un grafiti o una fotografía bastan para rescatar la memoria de los mexicanos en Estados Unidos y demostrar que, en un país marcado por las deportaciones masivas y la criminalización del migrante, “nosotros hemos estado ahí desde antes”, afirmó a EFE la artista mexicoestadounidense Alexa Ramírez, quien exhibe su obra en México junto al colectivo chicano 3B Collective.
“Quieren borrar nuestra historia y dar a entender que nunca pasó(...), pero así como (el Servicio de Inmigración de Estados Unidos) ICE usa cámaras para vigilarnos, nosotros también podemos usar la fotografía para decir: ‘Aquí estamos y aquí vamos a estar’”, sostuvo Ramírez sobre la resistencia histórica del movimiento chicano frente a gobiernos republicanos como los de los presidentes Donald Trump o Ronald Reagan (1981-1989).
La resistencia histórica a la que alude la artista, de 27 años, es también el corazón de sus piezas, que se exhibirán hasta el 23 de agosto en ‘AztLÁn, túnel del tiempo’, la primera muestra de arte chicano incluida en la programación del Palacio de Bellas Artes, en la capital del país.
En el recorrido, enriquecido con la obra de 33 artistas, prevalece la defensa de la identidad latina en Estados Unidos, así como “la recuperación de la memoria de nuestros seres queridos”, explicó la artista, quien, al residir en Los Ángeles, ha presenciado la separación de familias por la deportación masiva de mexicanos, que durante el segundo mandato de Trump llega a las casi 190.000.
“A mí me importa mucho guardar las fotos de mi familia, porque a Estados Unidos no le importamos. Para ellos, ese archivo forma parte de una historia que quieren borrar”, lamentó.
Ramírez aseguró que la fractura del núcleo familiar es un mecanismo del gobierno estadounidense para “restar poder” a la comunidad latina, pues son estos grupos los que apoyan a personas como ella, que llegó al país a los 8 años sin saber inglés y sintiéndose sola.
“La separación de las familias siempre ha ocurrido, la diferencia es que ahora la violencia es directa, ya no sucede solo dentro de las cortes o a puertas cerradas”, destacó.
Y recalcó que, sin importar el color del partido político, desde antes del siglo XX “ha existido la intención política de borrar la historia de la comunidad latina en EE. UU.”, incluso cuando se niega que, en 1848, California fue parte de México.
Por ello, esta exhibición también hace un recuento de los antepasados del arte chicano, como el trabajo del colectivo Asco -que en la década de 1970 criticó desde el activismo y el arte la exclusión de la población latinoamericana-, o la obra de Chaz Bojorquez, uno de los pioneros del grafiti y del arte callejero en Los Ángeles.
También recuerda que, en 1932, el mural ‘América tropical’ fue cubierto con pintura blanca; una obra en la que el maestro David Alfaro Siqueiros se pronunció contra el imperialismo norteamericano.
El rechazo al movimiento chicano proviene tanto del vecino del norte como de México, admitió a EFE Joshua Sánchez, curador en jefe del Museo del Palacio de Bellas Artes.
Por ello, “esta primera muestra en el museo es una forma de saldar una deuda histórica” con la tradición del arte chicano, que desde la década de 1960 ha luchado por la “reivindicación de derechos” feministas, sociales y civiles.
Además, añadió que este es un momento idóneo para “romper con los prejuicios” difundidos por los medios de comunicación estadounidenses, que “presentan a las comunidades mexicanas como no deseables”, cuando, en realidad, “son personas que contribuyen en gran medida al PIB de ese país”, al ser una población de 40 millones.
‘AztLÁn, túnel del tiempo’ reúne obras de artistas radicados principalmente en Los Ángeles, aunque abarca distintas generaciones del siglo XX y XXI, con el objetivo de propiciar la reflexión sobre el impacto de las fronteras y la censura de la historia, así como normalizar la idea de que ser humano es cambiante y migrante.
“Hay gobiernos que pretenden, con una visión aislacionista, plantear que la migración es algo anómalo, cuando lo anómalo es lo quieto, lo que no se mueve”, concluyó Sánchez. EFE
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