La transformación de Cheng Li-wun: de independentista a defensora de la paz con China

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Javier Castro Bugarín

Taipéi, 10 abr (EFE).- En sus años de activismo universitario, Cheng Li-wun destacaba como una firme defensora de la independencia de Taiwán y opositora al régimen del Kuomintang (KMT), que en 1949 se trasladó a la isla tras su derrota en la guerra civil frente a las fuerzas comunistas de Mao Zedong.

Décadas después, en un giro inusual de los acontecimientos, la dirigente se ha convertido en la primera presidenta del KMT en ejercicio en reunirse con el secretario general del Partido Comunista chino (PCCh), Xi Jinping, en casi una década, un encuentro que consolida el deshielo en las relaciones entre dos partidos históricamente enfrentados.

Hija de un exsoldado del Ejército Nacionalista chino y de una mujer taiwanesa, Cheng (Yunlin, 1969) estudió derecho en la prestigiosa Universidad Nacional de Taiwán y, tras graduarse, ingresó en las filas del Partido Democrático Progresista (PDP), donde ejerció como legisladora entre 1996 y 2000.

Con el paso del tiempo, la joven política se distanció del soberanismo y se incorporó al Kuomintang en 2005, año en que su entonces presidente, Lien Chan, visitó China para reunirse con el líder del PCCh, Hu Jintao, en el primer viaje de un líder nacionalista a China desde el final de la guerra civil.

Cheng, que formó parte de aquella delegación, ascendió rápidamente en el seno del KMT hasta convertirse en legisladora (2008-2012) y, posteriormente, en portavoz del Gobierno de Ma Ying-jeou (2012-2014).

Tras desempeñarse como vicesecretaria general del KMT (2018) y parlamentaria (2020-2024), Cheng sorprendió a propios y extraños en octubre del año pasado al imponerse en las primarias a la presidencia de su partido con un 50,15 % de los votos, superando al principal candidato del 'establishment', Hau Lung-pin, que obtuvo un 35,85 %.

Si bien el discurso de Cheng Li-wun no resulta novedoso dentro del KMT, su llegada a la cúpula del partido se produce en plena crisis de la formación, que ha perdido las tres últimas elecciones presidenciales, y en uno de los momentos de mayor tensión entre Taipéi y Pekín de las últimas décadas.

Conocida por su estilo irreverente y provocador -no tiene reparos en afirmar que los taiwaneses deberían sentirse orgullosos de ser "chinos", pese a que sólo un tercio de la población isleña se identifica como tal-, Cheng defiende que el diálogo con el gigante asiático, y no la disuasión militar, es la vía más eficaz para evitar un conflicto armado.

En su opinión, para lograr una paz duradera con Pekín bastaría con adherirse a dos principios básicos: el denominado 'Consenso de 1992' y la oposición a la "independencia" de Taiwán.

Este consenso, rechazado por el oficialismo taiwanés y cuestionado por buena parte de la sociedad, fue un entendimiento tácito entre el PCCh y el Gobierno de Taipéi -entonces liderado por el KMT- por el que ambas partes asumían la existencia de 'una sola China', aunque discrepaban sobre el significado de ese término.

La sintonía entre Cheng y Pekín también se refleja en sus ataques al actual presidente taiwanés, William Lai (PDP), a quien la líder opositora acusa de haber convertido el estrecho de Taiwán en un "polvorín" con su plan de aumentar el gasto militar en casi 40.000 millones de dólares.

De hecho, el KMT y el minoritario Partido Popular de Taiwán han aprovechado su mayoría parlamentaria para bloquear esa iniciativa y han propuesto en su lugar incrementos presupuestarios de menor cuantía, lo que ha suscitado críticas de varios legisladores estadounidenses. EFE

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