Guelleh busca un sexto mandato en Yibuti en unos comicios boicoteados por la oposición

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Nairobi, 9 abr (EFE).- El presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh, que dirige el pequeño país del Cuerno de África desde 1999, se postula este viernes a un sexto mandato en unas elecciones boicoteadas por los partidos de la oposición tradicional.

Unos 256.000 votantes registrados -de una población de casi 1,2 millones de personas- están llamados a las urnas en algo más de 700 colegios electorales que abrirán a las 06:00 horas (03:00 GMT) y cerrarán a las 18:00 horas (15:00 GMT).

Con la ausencia de la oposición, que sostiene que los comicios no serán ni libres ni transparentes, Guelleh, de 78 años y candidato de la coalición Unión para la Mayoría Presidencial (UMP), se enfrenta únicamente al líder del Centro de Demócratas Unificados (CDU), Mohamed Farah Samatar, un desconocido para el gran público.

Samatar, antiguo miembro del partido gobernante y cuya actual formación no cuenta con escaños en el Parlamento, es visto por los analistas como un rival sin opciones de derrotar a un líder que lleva casi tres décadas en la Presidencia.

De hecho, el mandatario, conocido por sus siglas IOG, es el sexto presidente en activo que más tiempo lleva en el poder en África.

Guelleh, jefe de la Concentración Popular por el Progreso (RPP, en sus siglas en francés), partido que domina la política nacional desde 1979, cerró este miércoles la campaña electoral con un multitudinario mitin en el Estadio Gouled de la capital, la Ciudad de Yibuti.

"Ganemos juntos por Yibuti, con toda confianza", dijo el presidente de esta nación de casi 1,2 millones de habitantes, en la que una gran parte de sus 23.200 kilómetros cuadrados son un desierto.

El gobernante concurre a los comicios con la promesa de mantener la estabilidad del país en una zona conflictiva.

"Hemos preservado la paz cuando otros han caído en el caos. Hemos construido infraestructura (...) y establecido alianzas estratégicas que posicionan a Yibuti como un actor clave en el Cuerno de África y más allá", afirmó en su primer mitin de campaña el pasado 27 de marzo en la ciudad de Dikhil (sur)

El quinto mandato de Guelleh debía ser el último, de acuerdo con una reforma constitucional de 2010 que eliminó los límites de mandato y estipuló un límite de edad de 75 años, lo que le excluiría de futuras elecciones.

Sin embargo, el Parlamento yibutiano aprobó en noviembre pasado retirar este límite de edad.

Hasta 67 observadores internacionales, de misiones como las de la Unión Africana (UA), la Liga Árabe, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) o la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) de África Oriental, supervisarán los comicios.

Yibuti es un país situado estratégicamente en una de las rutas comerciales más transitadas del mundo, en el acceso al mar Rojo desde el océano Índico, y en el cruce de caminos entre África y la península arábiga, cerca de Yemen.

Bajo la batuta de Guelleh, segundo presidente de este país tras suceder a su tío Hassan Gouled Aptidon (que gobernó desde 1977, cuando Yibuti se independizó de Francia, hasta 1999), esta nación ha aprovechado esta ventaja geográfica para hacer grandes inversiones en puertos e infraestructura logística.

Además, la estabilidad de Yibuti, en una región a menudo sacudida por conflictos, ha atraído a potencias como Francia, Estados Unidos, China, Japón e Italia, que han establecido allí bases militares que suponen una importante fuente de ingresos para la economía yibutí.

Pese al avance económico, un 25 % de la población (formada, en su mayoría, por dos grupos étnicos: somalís y afar) vive en la pobreza, y otro 26 % está en paro, según el Banco Mundial.

Asimismo, el despegue de la economía ha ido acompañado de una represión de la disidencia y un recorte de la libertad de prensa, según denuncian organizaciones pro derechos humanos.

Este deterioro democrático del país hizo que uno de los principales asesores presidenciales, Alexis Mohamed, dimitiera en 2025.

En 2020, Guelleh afrontó una ola inusual de protestas de la oposición reprimidas con dureza, tras el arresto de un piloto de la Fuerza Aérea que denunció la discriminación y la corrupción basadas en clanes. EFE