Esther Rebollo
Buenos Aires, 8 abr (EFE).- Las obras ‘Numancia’ y ‘Viaje al amor brujo’ llegan al consagrado Teatro San Martín de Buenos Aires gracias a una “inédita” e “innovadora” colaboración con los Teatros del Canal de Madrid, explica en una entrevista con EFE el director del gran espacio artístico de la avenida Corrientes, Alberto Ligaluppi.
Esta alianza “es uno de los proyectos más grandes” del Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA), que administra el San Martín y otros cuatro escenarios en la capital argentina, señala Ligaluppi, un veterano gestor cultural que está al frente de lo que él define como una “fábrica de teatro”, en una de las ciudades con mayor producción del mundo.
‘Programaciones Cruzadas’, como se ha bautizado el proyecto, significa “cambiar la forma de coproducir o, mejor dicho, llegar a una forma real de coproducir. Antes venía un actor español por unos días y se volvía, ahora hacemos obras donde va a haber mitad de argentinos y mitad de españoles, y esas obras van a viajar juntas”.
‘Numancia’, de Miguel de Cervantes, se estrena este miércoles bajo la dirección de José Luis Alonso de los Santos, referente de la escena contemporánea española; y ‘Viaje al amor brujo’, que recorre tres obras de Manuel de Falla conducidas por el guitarrista flamenco Dani de Morón, debuta el jueves.
El viernes será el turno de ‘Boys in the sand’, de Adi Shwarz, inspirada en la película homónima de 1971 que fue pionera del cine gay.
“Ahora estamos preparando lo que va a ir en 2026”, avisa Ligaluppi sin dar pistas sobre lo que llegará a Madrid en la segunda mitad del año.
Las tres obras se representarán de manera simultánea en el San Martín, que acoge el mismo número de salas, además de un cine y una fotogalería, en un edificio modernista de trece plantas y cuatro subsuelos que es literalmente un museo, al punto que organiza visitas guiadas para turistas. Está ubicado en la famosa avenida Corrientes, el Broadway porteño.
El edificio “se construyó en los años 50 y se inauguró en 1960. La construcción fue muy lenta, afortunadamente se terminó", celebra el director, al destacar que "su diseño es parte de la historia de la arquitectura latinoamericana".
Al inicio se ofrecían espectáculos musicales, hasta 1963, cuando la exiliada catalana Margarita Xirgú dirigió a otra exiliada, la gallega María Casares, y a Alfredo Alcón en ‘Yerma’, de Federico García Lorca. "Fue un boom" y un "gran éxito", destaca Ligaluppi, quien afirma que a partir de ese momento el San Martín “no paró de crecer".
Es así como Buenos Aires se ha ido construyendo como una de las ciudades más teatreras del mundo: El San Martín "empezó siendo un lugar porteño, después fue nacional, después latinoamericano y hoy es referente para todos. Nos llegan convites para coproducciones de lugares lejísimos (...) Es muy curioso, es un fenómeno muy raro en esta Latinoamérica tan confusa”, indica.
Este complejo “es una fábrica de teatro -añade- porque ya no quedan casi en el mundo lugares donde entra la tela y sale el vestido, donde entra el pelo de plástico y salen las pelucas. Muy pocos teatros tienen esa capacidad hoy en día, creo que casi ninguno y nosotros la tenemos”.
Además del convenio con los Teatros del Canal, cuyas negociaciones duraron varios años, el CTBA ha sacado adelante el Jazz at Lincoln Center, un programa de talla mundial, tras un acuerdo con la prestigiosa institución neoyorquina: “Me llevó 16 años de charlas porque había que convencerlos de que este teatro podía y puede”, reafirma Ligaluppi.
El teatro argentino, una industria muy activa durante décadas, también ha sufrido la motosierra del presidente Javier Milei. Aún así, sigue habiendo público, pero muchos no pueden porque hay lugares donde han desaparecido las salas.
“Mucha gente quiere ver teatro, mucha, mucha”, insiste Ligaluppi, pero “hay crisis en los teatros periféricos que tenían subsidios estatales y, como ya no hay subsidios, están en decadencia".
El director del CTBA, que no depende de subsidios del Estado, sino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Banco Ciudad, entre otras instituciones y empresas, advierte que “en el interior del país, la producción disminuyó muchísimo”.
“Hay provincias donde solo había dos salas que estaban subvencionadas por el Estado y que ahora no existen más”. Por eso, Ligaluppi califica la situación de “drama” y “terrible” para un país con tanto recorrido teatral.
En Buenos Aires “cada fin de semana debe haber 280 obras", dice, para a continuación destacar que antes de Milei había hasta 400 representaciones de forma simultánea.
"En la vida del porteño, el teatro es una cosa incorporada. El fútbol y el teatro corren por un mismo camino”, concluye el director del CTBA sobre el amor a los escenarios que se profesa en Argentina. EFE
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