Lisboa, 31 mar (EFE).- Más de 26.500 personas han firmado una petición en Portugal para exigir que los discursos machistas y misóginos difundidos en chats privados de plataformas como WhatsApp se tipifiquen como delito de discriminación e incitación al odio, que puede acarrear penas de cárcel, como ya ocurre con los de redes sociales.
Se trata de una iniciativa impulsada por el Grupo de Acción Conjunta contra el Racismo surgida a raíz de varios casos polémicos en el país, como el de los universitarios que compartieron un audio en un grupo de WhatsApp con 800 alumnos donde se manifestaban ideas machistas, como que "a la mujer hay que pegarla más".
En otro caso, adolescentes compartieron también en un grupo de la misma plataforma mensajes en los que presuntamente planeaban atentar contra un supermercado y "matar a todas las trabajadoras".
Por el momento se desconoce si se ha llevado a cabo una investigación ni las medidas que se tomarán respecto a estos dos casos, explicó a EFE Ana Correia, abogada y fundadora de la plataforma Dereito Descomplicado, pero queda claro que se trata "de un delito de violencia contra las mujeres".
En Portugal, el crimen de discriminación e incitación al odio está previsto en el artículo 240 del Código Penal, penado con entre seis meses y cinco años de cárcel, aunque solo se aplica si la conducta se lleva a cabo públicamente a través de un medio destinado a la difusión, como las redes sociales.
Si las afirmaciones machistas y discriminatorias se hacen en un contexto privado, como un grupo de WhatsApp, solo están sancionadas como un delito de injuria o amenaza.
En 2024, en un caso muy mediático en el país, un tribunal condenó a los líderes neonazis Mário Machado y Ricardo Pais a penas de prisión por la práctica de un delito de discriminación e incitación al odio y la violencia por insultar a las mujeres militantes de izquierdas a través de publicaciones en redes sociales.
En estos casos recientes, Correia señala que, si bien los mensajes no se difundieron públicamente en redes sociales, cabría cuestionar si efectivamente un grupo de WhatsApp con 800 personas podría considerarse como ámbito privado.
"Creemos que es importante denunciarlo, porque estamos asistiendo a una normalización, incluso agravamiento de este tipo de comentarios, que a veces empiezan como bromas pero acaban legitimando comportamientos más graves", explicó Correia.
Por su parte, Beatriz Moreira, estudiante y fundadora de la plataforma Global Women Voices, alertó de que este tipo de discursos "como repiten una y otra vez lo mismo, se acaba interiorizando y restándoles importancia, que es lo que ocurre actualmente".
Moreira alertó de que el aumento del discurso de odio se da en un contexto de crecimiento de la extrema derecha en el país, que cada vez ocupa más espacio político y que adopta el ejemplo de Estados Unidos para defender acérrimamente la libertad de expresión con el objetivo de justificar la difusión de este tipo de mensajes.
"Hemos visto, al menos aquí en Portugal, un aumento significativo de personas que interpretan cualquier limitación a la libertad de expresión como censura, cuando no lo son", argumentó la activista, quien insistió en que están aumentando las personas que consideran que la libertad de expresión es ilimitada, incluso cuando ponen en riesgo los derechos humanos.
Con las firmas recibidas hasta ahora, más de 26.500, la petición tendrá que ser estudiada en el Parlamento. EFE
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