La Reina Sofía, arropada por sus hijas, Irene Urdangarín y Victoria Federica en su primera Semana Santa sin su hermana

Arropada por su entorno más cercano en un momento marcado por la pérdida de Irene de Grecia, la emérita asistió en Mallorca a un evento benéfico, recibiendo una emotiva muestra de apoyo de familiares y autoridades

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Al margen de los focos, Victoria Federica de Marichalar e Irene Urdangarín han acompañado a la Reina Sofía durante sus primeras celebraciones de Semana Santa tras el fallecimiento de Irene de Grecia, evidenciando la presencia discreta pero atenta de las nuevas generaciones de la familia real en actos de carácter solidario y tradicional. El regreso de la emérita al palacio de Marivent en este periodo, después de una pérdida personal significativa el pasado 15 de enero, ha estado marcado por el respaldo de sus hijas, las infantas Elena y Cristina, quienes no se apartaron de su lado, y por la cercanía de sus nietas más jóvenes.

Según detalló el medio, la Reina Sofía ha mantenido su compromiso institucional presidiendo el tradicional Concierto de Pascua celebrado en la Catedral-Basílica de Santa María de Palma, acto que beneficia a "Projecte Home Balears". Se trata de una organización centrada en la prevención, el tratamiento y la reinserción de personas con problemas de adicción dentro de la sociedad balear. Este evento, que la emérita lidera desde 2007 con la única excepción del periodo de restricciones impuestas por la pandemia, representa no solo el inicio de la Semana Santa para la familia sino también un homenaje indirecto a Irene de Grecia, quien compartía con la Reina Sofía su afición por la música y solía acompañarla en esta celebración.

El medio reportó que la asistencia de la Reina Sofía y su familia generó una notable expectación entre el público presente en el exterior de la catedral, que respondió con aplausos a su llegada. La madre del rey Felipe VI accedió al recinto seguida de las infantas Elena y Cristina, recibiendo el saludo de autoridades como Margalida Prohens, presidenta del Govern balear, Gabriel Le Senne, presidente del Parlamento, y Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados. Estas figuras institucionales también presenciaron el concierto desde una ubicación preferente en el Altar Mayor, donde actuaron la Orquesta Sinfónica y la Coral de la Universidad de las Islas Baleares.

Durante el acto, la Reina Sofía optó por una vestimenta que reflejaba el luto reciente: un conjunto de pantalón y chaqueta negros, complementados por una camisa satinada color champagne con detalles en el cuello. Según publicó el medio, completó su atuendo con accesorios destacados, incluyendo un broche dorado en la solapa y varios collares de abalorios, elementos habituales en su imagen pública. A pesar de las circunstancias familiares, la emérita asumió su papel institucional con la presencia protocolaria que caracteriza sus apariciones.

El evento no solo ha sido interpretado como un ejemplo de continuidad de las tradiciones reales, sino también como un testimonio del apoyo familiar y de la relevancia de la acción social en la agenda de la Reina Sofía, subrayó la publicación. El respaldo de sus hijas y nietas durante el concierto de Pascua contribuyó a reforzar la imagen de cohesión y acompañamiento en un periodo de duelo para la familia real.

La colaboración y la participación activa en actividades solidarias permanecen entre los ejes centrales de la actuación pública de la Reina emérita, quien mantiene su calendario habitual de compromisos en Mallorca. El acto en la catedral de Palma marcó un comienzo relevante para la Semana Santa de la familia, reiterando la importancia del Proyecto Home Balears dentro de la esfera de colaboración social de la Casa Real.

El concierto se desarrolló en un ambiente de solemnidad propio del contexto, mientras que la expectación generada por la presencia de la Reina Sofía y sus allegados reflejó tanto el interés público por la actividad real como el significado que este tipo de actos tiene para la sociedad balear, consignó el medio. A lo largo del evento, la emérita recibió muestras constantes de apoyo por parte de los presentes y de las autoridades locales, evidenciando la atención institucional y social hacia la figura de la Reina Sofía en un momento personal especialmente sensible.

La presencia de Victoria Federica e Irene Urdangarín junto a su abuela, involucrándose en actividades de corte benéfico, ha sido leída por distintos actores sociales como una señal de la implicación de la siguiente generación de la familia real en tareas filantrópicas y representativas. Según enfatizó el medio, esta implicación toma especial relevancia en situaciones complejas, como la reciente pérdida familiar, y fortalece los lazos tanto internos como externos de la Casa Real con la sociedad en su conjunto.

El respaldo institucional y familiar hacia la Reina Sofía en la celebración del concierto de Pascua, relatado por el medio, puso de manifiesto el valor simbólico y real de las tradiciones monárquicas, la continuidad en la agenda de acción social y el acompañamiento intergeneracional ante los desafíos y circunstancias personales.