Italia defiende que actuó de acuerdo al tratado de uso de las bases al negar a EEUU el aterrizaje en Sigonella

El ejecutivo encabezado por Giorgia Meloni justificó la negativa a autorizar vuelos estadounidenses en una base de Sicilia, tras alegar que no existió consulta previa y las operaciones no cumplían las directrices del acuerdo militar bilateral entre ambos países

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Las relaciones entre Italia y Estados Unidos continúan activas, ya que las bases militares gestionadas conjuntamente en territorio italiano siguen operando y en uso, según las declaraciones del ministro de Defensa, Guido Crosetto. A pesar de recientes informaciones que sugerían lo contrario, el Gobierno de Italia ha subrayado que la negativa reciente de permitir el aterrizaje de bombarderos estadounidenses en Sigonella, Sicilia, se debió a una estricta adhesión a los acuerdos bilaterales, y no a un cambio en la política de cooperación con Washington. La decisión ha situado en la agenda pública la aplicación de los tratados militares en vigor desde 1954, así como los protocolos para el uso de las instalaciones militares por parte de fuerzas extranjeras.

Según informó el medio Corriere della Sera, el pasado viernes se habría denegado a la Fuerza Aérea de Estados Unidos el acceso a la base aérea de Sigonella. La negativa se produjo después de que la cúpula militar italiana, encabezada por el jefe del Estado Mayor, Luciano Portolano, advirtiera que no existió una solicitud formal ni tampoco una consulta previa acerca de la operación. La información señalaba que los bombarderos estadounidenses buscaban realizar una escala técnica en Sigonella antes de desplazarse hacia Oriente Próximo, supuestamente en el contexto de la guerra contra Irán. El comunicado indicaba que la notificación sobre estos vuelos llegó cuando los aviones ya se encontraban en el aire.

El Gobierno italiano, bajo la dirección de la primera ministra Giorgia Meloni, aseguró mediante un comunicado emitido por la Presidencia del Consejo de Ministros que su actuación respondió al cumplimiento estricto del tratado bilateral que regula el uso de las bases militares. De acuerdo con el Ejecutivo, el rechazo se decretó al constatar que las operaciones estadounidenses no contaban con las autorizaciones requeridas ni cumplían las directrices del acuerdo con Estados Unidos. En el texto se manifestó: "Italia actúa en pleno cumplimiento de los acuerdos internacionales vigentes y de las directrices del gobierno expresadas en el Parlamento. La postura del gobierno es clara, coherente y ya ha sido comunicada íntegramente al Parlamento, sin modificaciones".

El comunicado del Ejecutivo también negó la existencia de desacuerdos con los aliados internacionales, y puso especial énfasis en la relación con Estados Unidos: "Las relaciones con Estados Unidos, en particular, son sólidas y se basan en una cooperación plena y leal". Además, desde la Presidencia se remarcó que cada solicitud de vuelo presentada por fuerzas extranjeras recibía una evaluación individual. "El Gobierno seguirá actuando dentro del marco de los tratados vigentes, respetando la voluntad del Gobierno y del Parlamento, al tiempo que garantiza la fiabilidad internacional y la plena protección del interés nacional", apuntó el texto, según consignó la agencia de noticias.

El ministro de Defensa, Guido Crosetto, reforzó este mensaje al explicar públicamente, a través de sus redes sociales, que los acuerdos internacionales firmados por Italia "regulan y distinguen claramente entre lo que requiere una autorización específica del Gobierno y lo que se considera técnicamente autorizado porque está incluido en los acuerdos". Crosetto se refirió también a los rumores sobre una supuesta suspensión de las actividades estadounidenses en las bases italianas: "Alguien está intentando transmitir el mensaje de que Italia ha decidido suspender el uso de las bases por parte de las fuerzas estadounidenses. Esto es simplemente falso, porque las bases están activas, en uso, y nada ha cambiado".

El titular de Defensa reiteró, de acuerdo con lo señalado previamente por el Gobierno central, que "no existe ningún enfriamiento ni tensión con Estados Unidos". Crosetto recordó que ambas naciones conocen desde hace décadas las reglas para el uso compartido de las instalaciones castrenses: "Ellos conocen las normas que han regido su presencia en Italia desde 1954 tan bien como nosotros".

De acuerdo con la información publicada por Corriere della Sera, las investigaciones internas pusieron de manifiesto que el itinerario de los bombarderos estadounidenses no se ajustaba a la categoría de vuelos regulares o logísticos contemplados en los tratados bilaterales. Las autoridades nacionales detectaron que la comunicación sobre el plan de vuelo se efectuó cuando las aeronaves ya avanzaban rumbo a la base siciliana, y al no coincidir con los supuestos previstos en los acuerdos, rechazaron la petición.

El Ejecutivo italiano insistió en que seguirá evaluando cada solicitud de vuelo de manera individual y dentro del marco normativo bilateral. La gestión de estos permisos se mantiene como un proceso ajustado "caso por caso", según detalló la Presidencia del Consejo de Ministros, y responde a la necesidad de garantizar el respeto tanto del interés nacional como de los compromisos internacionales de Italia.

Las autoridades ratificaron que la acción del Gobierno responde a criterios de legalidad y transparencia ante el Parlamento, y han subrayado que la comunicación con sus socios estadounidenses se mantiene constante y abierta. Según consignó el medio Corriere della Sera, el episodio no ha modificado la naturaleza de la cooperación defensiva entre Roma y Washington, que figura entre los pilares de la política exterior y de seguridad italiana.