
Una fotografía que circuló en redes sociales mostró el impacto del ataque contra el centro de investigación y desarrollo de la Compañía de Investigación e Ingeniería Tofigh Daru en Teherán, una filial de Tamin Pharmaceutical Investment Company (TPICO), el mayor holding farmacéutico de Irán. La imagen, difundida por el exministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif, fue utilizada para denunciar la ofensiva, que según las autoridades iraníes constituye un nuevo episodio de violencia ligado al conflicto con Israel y Estados Unidos. Según consignó el medio de comunicación, Zarif calificó el bombardeo como un acto deliberado que afecta a la producción de medicamentos cruciales para la población, entre ellos fármacos contra el cáncer.
La denuncia sobre el ataque se hizo pública este martes, enfatizando que el blanco fue una instalación científica dedicada a la fabricación de ingredientes farmacéuticos activos. Tal como publicó la fuente original, las autoridades iraníes han sumado este episodio a la lista de lo que consideran “crímenes de guerra” cometidos tanto por Israel como por Estados Unidos, e interpretan este tipo de acciones como indicadores de un fracaso en la ofensiva de sus adversarios. En un mensaje difundido en línea, Zarif afirmó que “los agresores desesperados, tras fracasar en materializar sus delirios diabólicos, han golpeado ahora deliberadamente a un productor de ingredientes farmacéuticos activos, incluidos medicamentos contra el cáncer”. Según reportó el medio informado, en la imagen publicada se pueden observar los daños en la infraestructura de la empresa Tofigh Daru.
El diplomático Javad Zarif, quien ejerció como ministro de Exteriores entre 2013 y 2021 durante el mandato de Hasán Rohaní, formó parte de la delegación iraní que firmó el acuerdo nuclear con Estados Unidos en 2015. Dicho pacto quedó sin vigencia tras la salida unilateral de Washington impulsada por la administración de Donald Trump, hecho que desde entonces ha deteriorado las relaciones entre ambos países y aumentado las tensiones regionales, según recordó la fuente original.
La reacción oficial del gobierno iraní no se hizo esperar. Posteriormente, el actual ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, atribuyó la autoría del bombardeo a fuerzas israelíes, a las que acusó de actuar de forma abierta contra entidades civiles. En palabras del canciller, “sus intenciones son claras. Lo que no entienden es que no están tratando con civiles palestinos indefensos”. La autoridad también aseguró que los responsables enfrentarán “castigos severos”, una advertencia que refuerza la posición de Teherán acerca de que habrá represalias por el ataque.
El medio citó que las críticas de las autoridades iraníes se amplían a los incidentes precedentes vinculados a confrontaciones con Israel y Estados Unidos, denunciando una supuesta campaña de hostilidad que afecta a sectores ajenos al ámbito militar. El impacto de este ataque ha intensificado el discurso oficial sobre la necesidad de responder con firmeza para defender los intereses nacionales y proteger la infraestructura considerada esencial para la salud pública.
Las instalaciones afectadas, según informó la fuente, forman parte de los principales activos de investigación y producción del consorcio TPICO, cuya labor es fundamental en el suministro de medicamentos no solo para Irán sino también para otros mercados de la región. Las autoridades declararon que acciones de este tipo ponen en riesgo tanto la continuidad de estos proyectos como el acceso a medicamentos vitales para pacientes en Irán.
La escalada en el conflicto y las denuncias de crímenes de guerra han situado en el centro del debate internacional la cuestión de los ataques a infraestructuras civiles, y la reacción de Irán se suma a una serie de advertencias previas en situaciones similares. De acuerdo con lo publicado por la fuente original, la dirección iraní reafirmó su postura de que la operación contra la empresa Tofigh Daru representa un acto ilícito que busca vulnerar el tejido social y sanitario del país.