Los analistas coinciden en que los bonos del Estado han incumplido su papel de activo refugio en la guerra

El rendimiento de las obligaciones de varios países europeos y Estados Unidos ha registrado aumentos notables debido a la escalada de la inflación y la incertidumbre geopolítica, lo que obliga a los inversores a exigir mayores compensaciones por el riesgo

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El rendimiento de las obligaciones del Estado francés a diez años ha superado el 19% de incremento en el último mes, mientras que en el mismo periodo el bono italiano ha experimentado una subida del 24%, elevándose hasta el 4,075%. Esta evolución de las rentabilidades refleja un cambio importante en la percepción del riesgo en los mercados de deuda soberana y pone de manifiesto la reacción de los inversores ante el contexto actual de inflación elevada y tensiones geopolíticas. Según lo publicado por el medio, los analistas coinciden en que estos repuntes se vinculan de manera directa con la escalada de la inflación y la falta de certidumbre derivada del conflicto en Oriente Próximo, lo que ha llevado a que los bonos de varios países europeos y Estados Unidos hayan dejado de cumplir su función habitual como activos refugio.

De acuerdo con la información difundida, desde el 27 de febrero —víspera del inicio de los ataques en Oriente Próximo— el bono español a diez años ha pasado del 3,064% al 3,640%, aunque durante la sesión del último viernes alcanzó picos cercanos al 3,7%. El incremento se traduce en una variación del 19% para la deuda soberana española. Otros países del bloque europeo han registrado trayectorias similares. En Alemania, el rendimiento del bono a diez años se ha situado en un 3,099%, creciendo un 17%, el menor aumento entre las principales economías de la unión, según reportó el medio. En Estados Unidos, el rendimiento del bono a diez años ha subido un 11%, situándose en el 4,43%, en un contexto en el que el endeudamiento federal ya se encontraba en niveles considerablemente altos antes de la crisis actual.

La dinámica de los mercados de deuda soberana en las últimas semanas responde, según sostienen los expertos consultados, a la tendencia global de inflación persistente. De acuerdo con Vincent Chaigneau, responsable de análisis de Generali AM, las expectativas respecto a las políticas de los bancos centrales se han modificado de manera significativa en un período breve. Chaigneau señala que hace apenas tres semanas, los mercados descontaban una posible bajada de más de 10 puntos básicos en las tasas del Banco Central Europeo para 2026, pero las previsiones han cambiado radicalmente y ahora se anticipan hasta 77 puntos básicos de alza. En el caso de la Reserva Federal estadounidense, los precios implícitos han pasado de un descenso de 60 puntos a un posible aumento de 10 puntos.

Chaigneau apunta que los rendimientos reales de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años han aumentado a un ritmo que supera incluso el ajuste de las expectativas de inflación, lo cual representa un cambio en la estructura del riesgo para los inversores. El medio detalla que este fenómeno guarda relación directa con la incertidumbre económica derivada del aumento en los precios de la energía y del resurgimiento del riesgo geopolítico. El precio del petróleo, que se ha incrementado a raíz de las preocupaciones en torno al suministro global, ha incentivado una revisión al alza en las previsiones de inflación y redundado en un aumento de los rendimientos de los bonos en las principales economías, de acuerdo con la cobertura del medio.

Luke Hickmore, director de inversiones de renta fija de Aberdeen Investments, señala que la actual crisis se diferencia de episodios previos, como la recesión ocasionada por la pandemia, porque el origen de la inestabilidad reside en la presión de los precios energéticos y en la persistencia de la inflación, y no en un retroceso de la demanda o el consumo. Según la publicación, Hickmore explica que en este tipo de contexto los pagos de los bonos pierden poder adquisitivo si la inflación supera lo previsto, por lo que los inversores tienden a exigir mayores rendimientos como compensación. “Cuando los precios de los bonos caen, los rendimientos suben. Esta dinámica ha quedado clara en las últimas semanas”, explicó Hickmore en declaraciones recogidas por el medio.

La confluencia de factores que inciden sobre los intereses de la deuda pública —inflación elevada, duración de la incertidumbre y tensiones geopolíticas— está alterando la demanda tradicional de los inversores en el mercado de bonos. El experto sostiene que actualmente se están acumulando diferentes primas sobre los bonos: una relacionada con la inflación, otra por la extensión del periodo de incertidumbre y una tercera motivada por el riesgo geopolítico. Chaigneau destaca que la evolución futura de los activos dependerá en gran medida del desarrollo de la guerra en Oriente Próximo en las próximas semanas. Se contempla que, en caso de que el escenario avance hacia una “distensión”, el dólar estadounidense, que ha incrementado su valor más de un 3% respecto al euro en este contexto, perdería parte de sus ganancias recientes y los activos cíclicos resultarían afectados con pérdidas adicionales, informa el medio.

Pese a ello, Chaigneau no anticipa cambios drásticos en la estrategia de inversión a corto plazo y recomienda una postura defensiva en cuanto a la duración de las posiciones hasta que no se aclare completamente la situación en el estrecho de Ormuz, cuya reapertura se considera decisiva para la normalización de los flujos energéticos y financieros globales, según detalló el medio de comunicación. De este modo, los efectos de la incertidumbre, la presión inflacionaria y la volatilidad geopolítica continúan posicionando a los bonos soberanos fuera de su tradicional rol de refugio financiero, al menos mientras persistan las condiciones actuales en los mercados internacionales.