La Unión Africana reclama a Somalia un proceso de diálogo ante la crisis política en el estado de Suroeste

El organismo panafricano urge la inmediata apertura de contactos entre las distintas partes somalíes tras una controvertida relección y el agravamiento de la tensión en Suroeste, que ha generado un nuevo flujo de desplazados internos y alarma internacional

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Las autoridades locales de la región de Suroeste en Somalia han advertido que el reciente despliegue del Ejército nacional, presentado bajo el argumento de operaciones antiterroristas, ha incrementado la tensión en la zona y generado preocupaciones entre la población desplazada, según lo reportado por la agencia Europa Press. Naciones Unidas ha comunicado que, en medio de este escenario de incertidumbre política y presión militar, más de 45.000 personas se han visto obligadas a huir hacia la capital regional, Baidoa, que ya enfrenta una situación de saturación con la presencia de aproximadamente 430.000 desplazados internos víctimas de la sequía y la violencia, lo que agrava la crisis humanitaria en el estado.

De acuerdo con Europa Press, la Unión Africana ha instado este fin de semana a las autoridades somalíes a iniciar un proceso inmediato de diálogo, tras el estallido de una crisis política relacionada con la reelección de Abdelaziz Laftagareen como presidente del estado de Suroeste. El Gobierno central de Somalia anunció al final del domingo que el mandato de Laftagareen había vencido y rechazó cualquier nueva designación promovida por su administración, al tiempo que declaró inválidos los comicios llevados a cabo, colocando al estado en una situación de vacío institucional.

Según publicó Europa Press, el fondo de la disputa se vincula al rechazo de varias regiones somalíes, incluido Suroeste, frente a las enmiendas constitucionales impulsadas desde el Ejecutivo de Mogadiscio, bajo la presidencia de Hasan Sheij Mohamud. Estas reformas se perciben entre los líderes regionales como un peligro para el actual sistema federal y su autonomía política.

Europa Press detalló que la reelección de Laftagareen el sábado anterior se interpretó como una muestra de desafío frente al Gobierno central. En respuesta, el Ministerio del Interior somalí calificó la votación como una “designación premeditada” que, según afirmó, no representa la voluntad popular del estado de Suroeste. “La elección no fue legítima”, declaró el Ministerio del Interior, agregando que el proceso electoral, resuelto en solo 24 horas, careció de los principios de transparencia, competencia efectiva e integridad que exige tanto la Constitución de Somalia como las leyes electorales del país. Desde el Ejecutivo central advierten que estos hechos pueden desestabilizar aún más regiones que ya presentan un alto grado de fragilidad institucional.

El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmud Ali Yusuf, ha solicitado a todas las partes involucradas que utilicen el Consejo Consultivo Nacional, una plataforma ya existente construida con el propósito de fomentar el diálogo entre facciones políticas y étnicas. “El presidente insta a todas las partes a ejercer la máxima moderación y evitar acciones que puedan conducir a una escalada. La Unión Africana reafirma su pleno apoyo a los esfuerzos de paz, estabilidad y construcción del Estado de Somalia, y está dispuesta a respaldar el diálogo y la reconciliación”, según el texto difundido y citado por Europa Press.

La intervención de la Unión Africana responde al patrón de crisis que Somalia ha atravesado durante los últimos meses. A lo largo del territorio, distintas administraciones han sostenido posiciones de rechazo frente a las reformas constitucionales impulsadas por Mogadiscio, lo que evidencia la persistencia de tensiones entre el Gobierno central y las entidades federales. La situación actual en el estado de Suroeste se suma a episodios previos de desconfianza institucional y disputas sobre la legitimidad de los procesos electorales en otras regiones somalíes.

El desplazamiento forzado hacia Baidoa, señalado por Naciones Unidas y referenciado por Europa Press, aumenta la presión humanitaria en un contexto ya crítico. Los desplazados se suman a quienes han buscado refugio en la ciudad por las consecuencias de la sequía y la inseguridad, y las autoridades locales insisten en que la reciente movilización militar podría tener efectos contraproducentes en la estabilidad de la zona, pese a que el Gobierno central argumenta que esta responde a la lucha contra grupos extremistas.

En el contexto regional, la recomendación de la Unión Africana apunta hacia la necesidad de reactivar canales de comunicación entre las partes, considerando el papel del Consejo Consultivo Nacional como foro de mediación aceptado. Europa Press explicó que este organismo representa el principal mecanismo diseñado para resolver disputas internas y mantener la cohesión del frágil sistema federal somalí.

El episodio más reciente de desavenencias institucionales ocurre en un ambiente en el que los reclamos por legalidad democrática y respeto a los procedimientos electorales adquieren especial relevancia. Las autoridades somalíes han manifestado, según reseñó Europa Press, que cualquier acción que contravenga el marco constitucional y legal del país incrementa el riesgo de una mayor inestabilidad, tanto social como política, y puede alimentar la fragmentación que ya caracteriza la dinámica nacional desde hace meses.

La crisis de Suroeste se desarrolla en paralelo a la preocupación de actores internacionales como Naciones Unidas y la Unión Africana, quienes insisten en la urgencia de limitar el deterioro de la situación mediante el diálogo, la moderación y el alejamiento de tácticas que intensifiquen los enfrentamientos entre administraciones rivales en Somalia.