Más de 1.100 muertos por los ataques del Ejército israelí en Líbano

El último balance oficial contabiliza miles de heridos, decenas de trabajadores médicos fallecidos y más de un millón de desplazados, mientras Líbano anuncia una acción urgente ante la ONU para intentar frenar la ofensiva israelí en la región

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La cifra de personas desplazadas en Líbano, causada por los bombardeos israelíes desde el 2 de marzo, ha superado la marca de un millón, mientras que la cantidad de personas alojadas en refugios gestionados por el Gobierno alcanza las 136.262 y el número de familias protegidas en estos espacios se sitúa en 34.973. El nuevo balance, divulgado por la Unidad de Riesgos y Desastres y el Ministerio de Sanidad libanés, indica además que la ofensiva militar ha dejado al menos 1.116 personas fallecidas y 3.229 heridas, además de 42 trabajadores sanitarios muertos en el marco de este conflicto.

Según publicó la agencia EFE, las autoridades libanesas han detallado que estos datos corresponden al período iniciado el 2 de marzo, cuando Hezbolá reanudó sus ataques hacia Israel a raíz de la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde entonces, el Ejército de Israel ha intensificado sus ataques sobre territorio libanés, lo que ha generado un incremento sostenido tanto en el número de víctimas mortales como en la cantidad de desplazados internos.

El Ministerio de Sanidad libanés comunicó que, desde el inicio de la escalada, 42 profesionales del sector salud han perdido la vida durante los ataques. Este dato refleja el alto grado de afectación que ha sufrido el sistema sanitario frente al conflicto armado, en un contexto en que la emergencia exige atención médica constante y el traslado de pacientes en medio de condiciones extremadamente riesgosas. El total de heridos registrado hasta la fecha asciende a 3.229, conforme al conteo oficial remitido en el último informe del Ministerio.

El medio EFE informó que la respuesta de las autoridades libanesas incluye una acción diplomática urgente ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con el objetivo de obtener respaldo internacional para frenar la ofensiva de Israel. El ministro de Información libanés, Paul Morcos, anunció que el Gobierno decidió "recurrir de forma inmediata" a instancias de la ONU con el fin de detener lo que describen como una amenaza directa a la soberanía nacional. Morcos condenó la violación de espacios soberanos y subrayó la gravedad del incremento de la violencia en la zona fronteriza, reiterando la demanda de una respuesta internacional que preserve la integridad territorial.

En paralelo a la ofensiva reciente, Israel argumenta que sus operaciones militares se dirigen exclusivamente contra objetivos del grupo Hezbolá y defienden que dichas acciones no vulneran los acuerdos alcanzados en el alto el fuego de noviembre de 2024. A pesar de estas declaraciones, tanto el Gobierno de Líbano como portavoces de Hezbolá consideran que los ataques constituyen una violación del pacto y suponen un incremento de las tensiones regionales, como ha consignado EFE. Naciones Unidas también ha condenado las acciones bélicas, subrayando los efectos perjudiciales en la población civil y la infraestructura básica.

Los bombardeos sobre Líbano, reportó EFE, han persistido a pesar del alto el fuego, lo que refuerza la percepción de inseguridad entre la población civil, especialmente en áreas del sur, próximas a la frontera israelí. El desplazamiento de más de un millón de personas revela la magnitud de la crisis humanitaria que afronta el país y la presión adicional sobre los servicios básicos y las capacidades de respuesta interna. Numerosos testimonios recogidos por medios libaneses describen la situación de las familias en los refugios, donde los recursos son limitados y el temor por nuevos ataques prevalece entre los desplazados.

El conflicto ha deteriorado las condiciones de vida de comunidades enteras y ha limitado el acceso a servicios esenciales como la atención médica, la educación y la provisión de víveres. La infraestructura civil también ha resultado seriamente dañada por el cruce de bombardeos, lo que agrava la situación de vulnerabilidad y la posibilidad de retorno para quienes han evacuado sus hogares desde el inicio de los ataques.

De acuerdo con EFE, los nuevos balances oficiales presentados por el Gobierno libanés y las entidades responsables de la atención de emergencias develan un escenario marcado por la urgencia humanitaria y la búsqueda de soluciones diplomáticas para frenar la violencia. La solicitud de intervención internacional ante la ONU busca no solo una reducción de la ofensiva militar, sino también el establecimiento de garantías mínimas para el regreso seguro de las personas desplazadas y la protección del personal humanitario y sanitario en zonas de alto riesgo.

La evolución del enfrentamiento en las últimas semanas, señaló la agencia, mantiene la atención de la comunidad internacional sobre Líbano y sobre las posibles repercusiones para la estabilidad regional, en un contexto en el que la reanudación de las hostilidades podría provocar escenarios de crisis aún mayores para la población.